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Economía panameña: balances, desequilibrios e inequidades


La economía panameña cerró el 2011, de acuerdo a cifras preliminares de la CEPAL, con una tasa de aumento del PIB real del 10.5%. Se trata, sin duda, de una muy alta tasa de crecimiento, que resultó ser la más elevada de la región de América Latina y el Caribe. Sin embargo, cuando el análisis se enfoca en las posibilidades de sostener este ritmo, así como en los problemas de la equidad, aparecen importantes sesgos y desequilibrios.

En el plano económico resulta claro, por ejemplo, que el tipo de crecimiento observado en la economía panameña depende de manera creciente del ahorro proveniente del resto del mundo, es decir el financiamiento externo. Esto se evidencia tomando en cuenta que la CEPAL muestra que en el 2011 el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos alcanzó a 4,746 millones de balboas, cifra que supera a la correspondiente al 2010 en un 60.7%. Esta situación de creciente desequilibrio externo también se expresa en las estadísticas del FMI, de acuerdo a las cuales la posición de los activos netos externos de Panamá se deterioró entre el segundo trimestre del 2010 y el mismo período en el 2011 en 3,275.6 millones de balboas, es decir en 19.1%. El problema de todo esto reside en que, dadas las difíciles perspectivas de la economía y las finanzas globales, resulta poco probable que el país pueda seguir contando con los elevados volúmenes de financiamiento externo necesarios para mantener el alto ritmo de crecimiento.

Desde el punto de vista de la equidad los desequilibrios resultan aún más graves y profundos. En primer lugar, se observa que pese al alto crecimiento observado en la economía, las presiones inflacionarias aceleradas por la especulación comercial, llevaron a que en noviembre último el Indice de Precios al consumidor mostrara una tasa de crecimiento anual del 6.8%. Esto se reflejó en una nueva caída en el salario medio real de aproximadamente 2.0%. El carácter concentrante y excluyente de la economía panameña también se ha manifestado recientemente en otros indicadores. Es así que, de acuerdo a datos del INEC, pese a que la cifra oficial de desocupación es de apenas el 4.6% de la población económicamente activa, aproximadamente el 41.1% de los trabajadores no agrícolas se encuentran en condiciones de informalidad. Más aún, de acuerdo a datos de la CEPAL Panamá fue el único país de América Latina y el Caribe que sufrió durante el 2010 un incremento en el porcentaje de población en condiciones de indigencia, al incrementar dicho coeficiente de un nivel previo de 11.1% a otro de 12.6%. Esto significa que existen cerca de 430 mil panameños cuyos ingresos son tan bajos que resultan inferiores al costo de la canasta básica alimenticia.

La actitud complaciente de las autoridades del área económica y social en relación a la realidad nacional quizás puede servir para impresionar a los sectores dominantes. No así a los amplios sectores del país que sufren día a día las condiciones de pobreza y la inflación.

Economista.