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Economía panameña: empapelada y acusada

Por: Redacción 18/05/2016

La compleja situación que vive el país precisa de una clara comprensión de su origen y significado. Esta, desde luego, no se logra con una mirada fugaz hacia el cielo, que niegue los evidentes peligros que enfrentamos. Hace falta, entonces, un esfuerzo analítico que permita la comprensión del fenómeno. Se debe recordar que antes de la divulgación de la amplia documentación vinculada con las actividades de la firma Mossack Fonseca, la economía panameña mostraba signos de desaceleración. Esto se evidencia en el hecho de que en el 2015, la economía creció en 5.8%, tasa que si bien resulta respetable, también es significativamente inferior al crecimiento promedio anual observado en el quinquenio anterior, el cual alcanzó a 7.2%. Todavía en febrero de 2016, la tasa de crecimiento del índice mensual de actividad económica, calculada comparando el mismo mes de cada año, mostró una tasa de 4.52%, cifra inferior al 5.18% observado en el 2015.

La difusión de la documentación antes señalada, así como los recientes problemas vinculados con el grupo Wisa, tienen la capacidad de profundizar el proceso de desaceleración de la economía. Se trata, en buena parte, de razones vinculadas con las señales negativas que todo esto genera para nuestro país. Como bien lo advirtió Keynes en el capítulo 12 de su "Teoría General", las expectativas juegan un papel importante en las decisiones económicas, afirmando, además, que "el estado de confianza… es un asunto al que los hombres prácticos conceden la atención más estrecha y preocupada".

Existe, en primer lugar, la amenaza directa de una posible pérdida masiva de puestos de trabajo en las 68 empresas señaladas por las autoridades norteamericanas, la cual provocaría un efecto multiplicador adverso sobre el resto de la economía. Este podría minar las expectativas sobre el futuro de la economía, reduciendo los volúmenes de inversión, generando así un efecto acelerador inverso.

En segundo lugar, el efecto reputacional que resulta de los hechos anotados puede dar lugar a problemas adicionales. En la medida en que todo lo anterior provoque la suficiente incertidumbre como para que algunos depósitos se retiren del sistema bancario hacia el exterior, se hará inminente una contracción del crédito local, lo cual afectará negativamente el nivel de actividad económica del país. Una idea de la magnitud de ese posible impacto se logra teniendo en cuenta que el total del crédito bancario equivale, aproximadamente, al 94.0% del producto interno bruto (PIB).

En tercer lugar, los últimos años, el crecimiento de Panamá ha venido sosteniéndose en la captación de ahorro (capital externo), el cual llegó durante el último quinquenio al 12.1% anual del PIB. Es claro que una mayor incertidumbre sobre nuestro país puede llevar a una disminución o retraso de este flujo, afectando negativamente el nivel de inversiones y de actividad económica del país.

Lo anterior muestra que las políticas aplicadas por los diversos gobiernos neoliberales han generado no solo una economía concentrante y excluyente, sino altamente vulnerable a los choques externos. La incapacidad que tiene este modelo para resolver los problemas sociales, junto a sus dificultades económicas nos mueven, desgraciadamente, hacia un Estado fallido. La necesidad de un cambio que priorice los valores nacionales, la justicia social y la sostenibilidad ambiental es ahora más evidente y urgente que nunca.

Economista

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Viernes 24 de julio de 2026