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Economía: percepción e inconsistencias

Por: Redacción 28/09/2016

Los defensores, tanto oficiales como oficiosos, del actual gobierno han salido a argumentar, utilizando las últimas estadísticas publicadas sobre el producto interno bruto (PIB), que el país se encuentra en franco crecimiento, promoviendo, además, la idea de que el fenómeno de la desaceleración es de carácter pasajero. Se trata de una falsa visión, promovida por razones políticas.
Si se observan los resultados del primer semestre de este año se puede apreciar, usando las propias estadísticas oficiales, una tasa de crecimiento del PIB de apenas 4.9%, que es significativamente inferior a la 6.1% observada en el 2015. Así mismo, el índice de actividad económica (IMAE) agregado hasta junio de este año mostró un crecimiento de 4.22%, efectivamente inferior al observado el año previo, el cual fue de 4.86%. Además, la cifra de crecimiento de la economía el segundo trimestre calculada por el Inec parece, desafortunadamente,  mostrar inconsistencias con otras estadísticas de la misma entidad.
En efecto, mientras se postula un crecimiento de 4.9% para el primer semestre del 2016, también se pueden observar graves problemas en el sector externo de la economía, que constituye un motor básico de la economía. Según el propio Inec, comparando los agregados hasta julio con el mismo periodo del mismo año, se observa que el valor de las mercancías de origen nacional se redujo en 7.7%, mientras que las reexportaciones de la Zona Libre de Colón cayeron en 13.7%. Por su parte, los ingresos por peajes del Canal de Panamá bajaron en 4.3% y el movimiento de carga del Sistema Portuario Nacional se desplomó en 17.7%. Si bien es cierto que durante el período bajo análisis el gasto de los pasajeros provenientes del exterior creció en 5.7%, también es cierto que esta expansión es muy inferior a la observada el año previo (14.6%). A esto, en términos de los servicios bancarios vinculados con el exterior, se debe agregar que mientras en el 2015 los créditos externos mostraban una tasa de crecimiento anualizada de 18.5%, a junio del 2016 dicha tasa anualizada fue de apenas el 5.1%.
En el caso de la construcción, otro importante motor del crecimiento económico, también aparecen algunas cifras que resultan paradójicas. Es así que mientras que el Inec postula un crecimiento de 9.4% para el PIB de la construcción durante el primer semestre de este año, sus propias cifras conocidas como “Principales Indicadores Económicos Mensuales, aseguran que hasta julio del 2016 las producciones de cemento premezclado y cemento gris habían caído a tasas anualizadas de 23.8% y 6.0%, respectivamente.  
Dado que el gasto público tiene la capacidad de generar efectos multiplicadores, también conviene señalar que hasta junio del presente año el llamado sector público no financiero se caracterizó por un crecimiento anualizado de apenas el 1.3%  en sus gastos corrientes, excluyendo los intereses de la deuda y de 0.4% en los gastos de capital.
En resumen, todo lo anterior permite señalar que la desaceleración no es una simple percepción, la misma tiene una base factual, que no puede ser ocultada.
Economista

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