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Economía, racionalidad, enajenación y crisis europea


La teoría económica tradicional postula que los seres humanos actúan en el plano económico de manera perfectamente racional. De acuerdo a esta ortodoxia los agentes económicos optimizan su propio interés, ordenando consistentemente sus objetivos, evaluando perfectamente sus restricciones y aplicando correctamente las normas que llevan a la maximización de su bienestar.

Según esta hipótesis, esta forma de acción de los actores económicos lleva por medio de las fuerzas de mercado al óptimo social.

Friedrich August Hayek, padre del neoliberalismo, modifica y radicaliza esta doctrina, proponiendo que la racionalidad no es una característica innata de los seres humanos, si no el resultado del mercado. Más aún, de acuerdo a Hayek la racionalidad no es un don que caracterice a todos los humanos, quienes son seres profundamente diferenciados. Para él, en la sociedad moderna existe una elite que por sus aptitudes logra comprender las reglas del mercado y, consecuentemente, actuar racionalmente. Frente a esta existe una masa incapaz de entender el funcionamiento del mercado, la que considera atrasada, insuficientemente civilizada y atávica. Esto explica que existan ganadores y perdedores, pobres y ricos, países desarrollados y subdesarrollados.

El problema de Hayek es que la actual crisis económica y financiera es innegablemente el producto de la acción de las elites del mercado. Fueron estas con su enorme codicia, así como con su plena adaptación al mercado, reflejada en su creencia en la llamada Hipótesis del Mercado Racional, las que generaron la difícil situación internacional que vivimos. Es esta misma elite la que ha llevado a construir un sistema económico que, al estar centrado en el lucro y la acumulación, ha venido violando los límites del ecosistema, abriendo la posibilidad de una destrucción masiva de la vida, incluyendo en esto a la humana.

Se trata, además, de un sector dominante que crecientemente adopta actitudes irracionales. Esto se evidencia en la situación europea, donde las elites económicas de Hayek, con el fin de no ceder ni un milímetro en su posición dominante, han venido imponiendo a todos los países del área euro, sin importar si son deficitarios o superavitarios, una dura y pesada austeridad, que si bien en lo inmediato golpea principalmente a los sectores trabajadores y medios, también tiene como consecuencia la profundización de la crisis.

La irracionalidad de los sectores dominantes, es decir su profunda alienación, se releja visiblemente tanto en el plano de la teoría económica como en el político. En el primero de estos los mismos no han sido aptos como para producir un pensamiento equivalente al de Keynes, el que desde dentro del mismo sistema sea capaz de darle una salida. En el plano político ha sido incapaz de engendrar un Franklin Delano Roosevelt y su movimiento reformista.

No estamos, a nuestro juicio, frente a una simple casualidad. El sistema vigente muestra cada vez más dramáticamente su ineptitud para resolver los problemas de la humanidad y el medio ambiente. Su pérdida de razón solo puede ser superada construyendo un nuevo modelo de civilización que sea efectivamente solidario, democrático y respetuoso del medio ambiente.

Economista.