Ecuador y la continuidad
Ecuador es otro de los países suramericanos que avanza en el camino de alcanzar las más importantes conquistas sociales frente a los mitos de los grupos antisociales, que tradicionalmente han dominado la voluntad popular mediante innumerables subterfugios, inclusive, mediante el golpe de Estado.
El presidente Correa ha sido el gran arquitecto que ha logrado el éxito político, no solo en sus mandatos, armado de sus propios criterios socio-económicos, también proyectándose en el ámbito internacional. En este momento, pone a prueba lo más importante y difícil de alcanzar, la continuidad, ausente del sello personal.
Además, fortalece la cooperación continental, dentro de la realidad sociopolítica iniciada con Celac, y otras organizaciones de cooperación en ámbitos específicos, incluso, más necesaria con la proyección actual del Gobierno norteamericano. Sin duda, desde el exterior se manifiestan múltiples recursos para evitar el triunfo oficial.
Una muestra significativa en el orden ideológico y social es el aspecto de la medicina. La presencia asistencial cubana, totalmente altruista y eficiente, en los lugares más recónditos para la población tradicionalmente abandonada, es cuestionada por la oposición con falsos argumentos ante la real proyección ideológica y social, en la búsqueda de la salud popular.
El internacionalismo cubano en esa actividad, sumamente representativa, ya constituye una realidad en el continente, que habla elocuentemente de la hermandad entre los pueblos. Sobre el tema la política cubana se mantiene en los límites de la cooperación y el fortalecimiento de la amistad. En esos términos, los galenos cumplen fielmente los principios de Hipócrates; el Gobierno ecuatoriano cumple con el mandato político y social.
Los éxitos ecuatorianos constituyen una muestra más de los avances latinoamericanos en todos los órdenes, indescriptibles en el devenir, soñados por nuestros próceres.
Ecuador aporta mucho en las gestas independentistas bolivarianas, posteriormente en sus valores propios en el gran mosaico suramericano desde aquellas décadas hasta la actualidad en un territorio exuberante, colmado de ríos y recursos naturales de diversas tipicidades; población notablemente indígena, bien representativa de sus orígenes y tradiciones.
En resumen, esta diversidad, en muchos órdenes, no es un obstáculo para dar muestras de avanzar en el camino de la verdadera independencia, acorde con los movimientos revolucionarios presentes. Ecuador, justamente en el medio geográfico, gira con los pueblos en las mejoras virtudes, con el derecho a consolidar sus triunfos en todas las áreas sociales, culturales, educativas, económicas y políticas donde evidentemente lo está logrando. La contienda electoral lo debe demostrar. Sucre y Bolívar reaparecen con sus espadas liberadoras.
Arquitecto y periodista