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Educación bajo una ‘caverna moderna’

Por: Redacción 08/09/2014

Se dice que Aristóteles habría visto el peligro de que la humanidad terminase viviendo como en una caverna. Vale decir, alejada del sentido y la realidad de las cosas, las acciones y los procesos. Del interés por su verdad, de espaldas a ella, volcados hacia las sombras y la apariencia de las cosas. O también, confundida (esa humanidad) en una maraña de medios instrumentales, sensaciones y opiniones, gobernadas por meros gustos particulares: lo inmediato, el ranking televisivo, o la última moda tecnológica.

Eso sí, sería una “caverna a la moderna”, con todas las comodidades e incluso con algunos lujos, pero, en el caso nuestro, todavía asequible solo a unos pocos. Por eso, podríamos decir, igualmente, que no solo la educación y la cultura, sino la política parecen estar hoy bajo una “caverna a la moderna”.

El Dr. Pablo Salvat B., director del Magíster Ética Social y Desarrollo Humano del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Alberto Hurtado, nos convida a reflexionar sobre el particular con los siguientes señalamientos: “Esta caverna tiene como principio rector la ética del mercado, su autosuficiencia, sacralización y ubicuidad. Todo lo que no ha resuelto nuestra sociedad hasta ahora bien lo puede el mercado, el capital, el así llamado progreso y su racionalidad de cálculo costo-beneficio, siempre que no intentemos domeñarlos. Por supuesto, el mercado y el capital por sí mismo, no. En alianza con la ciencia y en especial la tecnología. Esa triada de mercado capitalista, ciencia y tecnología autofinanciada y globalizada funge hoy como la nueva autoridad absoluta; la nueva verdad que preside la caverna. Algunos le llaman el sistema. La nueva ilusión. No hay más ideologías, tampoco diversas interpretaciones o proyectos políticos concurrentes”.

“Hay una sola ideología, una sola interpretación correcta, un solo proyecto de mundo. El de esta nueva autoridad absoluta. Aunque el deseo de lograr tener y/o acceder a una serie de bienes, lograrlo de hecho o vivir bajo su promesa ilusoria aparecen como el motivo primordial que llena la vida de los miembros de la caverna, de todas maneras tienen la impresión de que se les escapa la medida, el criterio o la dimensión por medio de los cuales la realidad se convierte en un mundo, y un mundo en el que los humanos pueden vivir de manera libre y con cuotas crecientes de felicidad. La publicidad machaca las conciencias convertidas en ojos con sus nuevos medios técnicos: todo es posible, todo en un ahora y cerrar los ojos. Todo es canjeable. Todo dentro de los límites de la caverna. Es cuestión de desearlo”, agrega el citado catedrático universitario.

Por supuesto, el Leviatán actual pasa a ser un monstruo que termina adaptando a los humanos y al medio ambiente a su propio funcionamiento, los transforma y adapta a su lógica de crecimiento incesante y calculador, devastando a su paso a la naturaleza, al ser humano y su vida en la ciudad.

Esta nueva caverna ya no sabe quién es el hombre, qué el ser humano, no le importa, solo le sirve de retórica. En la “caverna a la moderna” hay que asegurarse unos contra otros; hay mucha desconfianza mutua; mucho recelo de poderes atesorados. En ella no hay realidad sino mediante la tele-pantalla. Ella llena los días de los humanos. Por momentos el humano se percata de cómo vive bajo esta caverna poderosa, pero al mismo tiempo no halla camino de salida hacia el reencuentro con la realidad-mundo que corresponde a su altura y dignidad.

Frente a este monstruo de la “caverna a la moderna”: ¿Quién podrá salvarnos de este ir y venir incesante e inquieto, de la ilusión tecnológica sobre cuanto vive, nos rodea y marcha sobre el planeta? Según piensan algunos, bajo el actual escepticismo y pluralismo no parece haber una divinidad disponible para ir en nuestra ayuda.

¿Acaso la democracia existente no se ha habituado a esa misma “caverna a la moderna” y se presenta casi únicamente para la administración y gestión de los negocios que en ella se dan?

Presentamos un enfoque del tema planteado, y un cuestionamiento cualitativo de carácter docente.

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Viernes 7 de agosto de 2026