Educación para el desarrollo humano sostenible
La educación constituye un pilar esencial para el logro de un desarrollo humano integral y sostenible. Para que la misma cumpla este importante objetivo se deberá revertir el proceso de creciente deterioro, privatización y jerarquización, producto de la política neoliberal practicada actualmente. Esto lleva a plantear la necesidad de un amplio proceso de democratización, el cual asegure a todos los panameños y panameñas el derecho humano a la educación.
Es así que se propone, en primer lugar, una efectiva universalización que signifique que todo panameño y panameña en edad de asistir a primaria, premedia y media se encuentre dentro del sistema educativo, el cual debe tener la naturaleza básica de ser público y gratuito. La educación, además, deberá alcanzar niveles de excelencia tanto en el plano científico técnico como en el humanístico. Más aún, la democratización deberá penetrar la propia naturaleza del proceso, de manera que se instale una educación para la liberación. Esto implica una forma de práctica de la libertad en la que la comunidad educativa, en un intercambio profundamente democrático, logra avanzar hacia formas de educación caracterizadas por la participación activa del educando, considerado como el sujeto principal del proceso, la promoción de la práctica, la investigación creativa y la innovación, así como por el diálogo, el debate científico y el desarrollo del sentido de responsabilidad social y política. Esto se sostiene en una verdadera identidad de la comunidad educativa, alcanzada por medio de la deliberación franca y democrática entre estudiantes, padres de familia, educadores y administradores del sistema.
La nueva educación deberá tener un profundo contenido nacional. Lo cual significa que, sin despreciar los elementos de la cultura universal, el proceso educativo deberá constituirse en un medio esencial para consolidar las bases materiales, sociales y culturales que permitan que el pueblo panameño se constituya en el verdadero creador y sujeto de su propia historia. Se debe recordar que la presencia de un proyecto nacional es un elemento básico en el logro de la necesaria identidad de toda la comunidad educativa, la cual se entiende como una base indispensable para el avance en la transformación democrática y científica de la educación.
Desde la óptica de la economía, resulta fundamental asegurar la correspondencia entre el proyecto de desarrollo económico y social sostenible y el proceso educativo. Esto no solo significa que la educación asegure los recursos humanos altamente calificados, creativos y con sentido de equidad social que precisa el nuevo estilo de desarrollo. La educación, junto al programa económico, abrirá nuevas e inéditas posibilidades de desarrollo, ayudando a eliminar las conocidas fallas de coordinación que inevitablemente surgen de la acción de los mercados. En la perspectiva del empleo decente se deberá asegurar a cada panameño y panameña una educación suficiente y de calidad, que le asegure una adecuada inserción laboral en un mundo de creciente complejidad tecnológica.
La educación renovada deberá, además, convertirse en la gran promotora de la sostenibilidad ambiental. Para esto deberá apuntar hacia la concienciación en torno a los problemas ambientales y el fomento de formas de consumo, basadas en la responsabilidad ambiental. No menos importante es que la misma se convierta en un punto esencial de apoyo para la creación y difusión de técnicas y relaciones sociales de producción socialmente justas y ambientalmente sanas. Esto último implica una educación que promueva la cooperación y la solidaridad.
El logro del objetivo propuesto solo será factible en la medida en que se le asegure una base material adecuada. Esto significa que la educación deberá tener prioridad principal en la asignación de los recursos públicos. Estos deberán asegurar la presencia de una infraestructura física suficiente y apropiada, la disponibilidad de laboratorios, computadoras y otros equipos necesarios y la presencia de todos los insumos necesarios. Esencial es garantizar una dotación suficiente de educadores, cuya información y capacitación y tareas investigativas son promovidas por el Estado, y quienes, además, están adecuadamente remunerados. También se deberá contar con los recursos suficientes para que se logre una vinculación entre seguridad alimentaria, la salud y educación, a la vez que se asegura la presencia en el sistema de quienes necesitan ser subsidiados. Muy importante son los recursos necesarios para darles un apoyo educativo especial a los niños y jóvenes que por razones familiares tienen dificultades en su avance académico.
Las universidades públicas deberán jugar un papel central para convertirse en el eje y apoyo fundamental del desarrollo educativo. La Universidad de Panamá, en este contexto, deberá constituirse efectivamente en la verdadera “conciencia crítica de la nación panameña”.