Educación política
Son muchos los años que tengo de insistir en la educación política, vial, sexual y social porque considero que son elementales en la enseñanza cotidiana. Sin embargo, no he logrado que se implanten en las escuelas y estamos llenos de accidentes de tránsito, de niñas embarazadas y de malos modales. Hoy hablaré de una de ellas que es sumamente importante porque la política es el día a día de los panameños y la estamos practicando sin una base elemental. Ni los políticos ni el pueblo sabe de política, pero hablamos de ella en todo momento. También la ignoran los periodistas y los dueños de medios de comunicación. Hemos llegado a la politiquería barata y así nos comportamos en todas las capas sociales.
Hace unas semanas decía que un gobernante debía tener una serie de cualidades y una de ellas es ser conocedor de política. No puede gobernar bien quien no actúa como estadista, sino como gobierno y tampoco como Estado. Mal puede gobernar quien trata de deshacer lo que hizo su contrincante anterior, aunque haya sido positivo, porque no lo hizo él. He leído que van a poner nuevamente los “diablos rojos” y me pregunto por qué lo hacen y si es solo porque fueron eliminados por el gobierno anterior.
A los dueños de esos buses se les indemnizó y se eliminaron por ser negativos para el transporte de pasajeros y volverán a serlo si los implantan nuevamente. Sabemos que el sistema era malísimo y la irresponsabilidad privaba en su uso. Eso no es ser político.
EL MEJOR POLÍTICO ES EL QUE MENOS SE HACE VER, EL QUE MENOS DECLARACIONES TONTAS DA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL QUE MÁS HACE POR EL PUEBLO. ESE SÍ SABE POLÍTICA.
Nuestro pueblo tiene derecho a ser instruido en política para que pueda juzgar a un gobierno durante sus cinco años de funcionamiento. Ese pueblo tiene derecho a tener noción de política para actuar y ser verdaderos críticos de los gobernantes, pero con base de sustentación de esas críticas y no hacerlo solo porque es contrario o afín al mismo. Pondré un ejemplo: hace aproximadamente dos años, un grupo de exinstitutores se reunió porque nuestra alma máter estaba llena de problemas con manifestaciones de alumnos y demostraciones de no querer estudiar. Me pareció loable la intención de esos exalumnos del plantel. ¿Qué sucedió? Que todos los del grupo que se reunió para tan bella misión, eran contrarios al gobierno de Ricardo Martinelli y lo que buscaban no era ayudar al Instituto Nacional, sino darle contra al Gobierno y tener protagonismo; por eso, ese movimiento fracasó en su cuna. Era politiquería barata y no vimos nada positivo en la formación de ese grupo porque quisieron politizarlo inicuamente.
Mientras pueblo y Gobierno no estén capacitados para el rejuego político, no podremos salir adelante en nuestro país. Existen grupos políticos que solo buscan su propio bienestar económico y ver qué le sacan a la posición que ocupan en ese momento en el Gobierno. Existe otro que solo busca protagonismo, algunos que no saben ni expresarse y lo único que les importa es figurar. El mejor político es el que menos se hace ver, el que menos declaraciones tontas da a los medios de comunicación y el que más hace por el pueblo. Ese sí sabe política. Contamos con dirigentes políticos que ni siquiera saben lo elemental en política y llevan a sus partidos a la debacle por falta de conocimiento de la materia, porque jamás se han leído un libro donde aprenderla, porque jamás han asistido a un seminario que les enseñe lo que es la política. Esta es una ciencia preciosa que los políticos la han dañado con su comportamiento. Por eso, cuando alguien me dice que la política es sucia, le respondo que está equivocado: la política es linda, los feos son los políticos con su comportamiento negativo. He andado en política desde que tenía 9 años de edad y tuve maestros de la política en mi familia que me enseñaron lo que era la honestidad y el buen comportamiento y me siento orgullosa de ellos y de mí.
La política es parte de mi vida, y a mi edad puedo darme el lujo de jugarla y dedicarle tiempo. Pero quisiera que cambiáramos nuestro comportamiento y que las posiciones políticas las ocuparan personas capacitadas y no por amiguismo. Entonces tendremos buenos gobiernos.
Si tenemos la materia como tal, aprenderemos todos los panameños a ser políticos de verdad y serios para jugarla adecuadamente.