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Educación, sistema en entredicho

Por: Redacción 11/03/2015

La educación es el alimento social que entra a la vida por conducto de las interacciones mentales, afanadas en concertar con el enriquecimiento intelectual, actuando de forma prestante, tras el encuentro del hombre ideal, robustecido de los elementos deseables, motivados a concebir la plena adaptación del medio donde vive, en disposición de mejorar la cultura contraída. Son esperables las influencias que tienen incidencias en este remozamiento que se eleva sobre todos los sacrificios, con el intento hacia la integración efectiva de la personalidad.

Necesitamos unir esfuerzos de los dos entes prominentes, el hogar y la escuela, aupados por la percepción desprendida de los propósitos descollantes. Comparando estas dos instituciones, afloramos a la siguiente conclusión definitiva, donde ambos son responsables de los esfuerzos alcanzados en esta tarea.

Es obvio que el trabajo tiende a inclinarse hacia lo codiciado, pero se puede argüir aquí, que uno de ellos está fallando, el hogar. Por múltiples razones que me trasladan al cansancio razonable: familias sin la presencia de tutores masculinos, cuyas madres proceden generalmente en manos de las aventuras, quedando los hijos a la deriva en pasos erráticos dominados por la inseguridad, sufriendo las consecuencias negativas. Y así los niños creen más en el juego que en la escuela.

Los buenos padres y abuelos tenemos que trabajar sobretiempo orientándolos, ofreciéndoles las bandejas con el brindis de la moderación al encuentro de los hábitos formativos, equipándolos para la adaptación futura en busca de las actitudes sanas. Acusamos la caída de los buenos comportamientos, rumbo al deterioro, muy divorciados de lo que aprendimos en el pasado, cuando el predio escolar era lo más hermoso que se podía calificar, animando el interés, rogando que se avecinaran las clases de lucidez. No me puedo imaginar qué sucede, pues en todo lo ocurrido me entorpecen las ideas demarcando el estrepitoso retroceso.

Techos rotos, pisos agujereados, falta de agua potable, muebles para niños y maestros administrados por las polillas, aulas en poder del deterioro. La educación de calidad se nos escapa a la vida sideral. Puedo pensar que la solución no será simple, en todo esto hay visibles indicadores de desigualdades. Tomar los conocimientos pulidos debe ser nuestro fin, con la pretensión de capturar lo operativo. La educación es la pieza musical en la que se entona el pensamiento selectivo predominante de la estricta eufonía, cantando la corriente escala presentada, que anida en los predios del pentagrama neuronal. Estudiar el crecimiento y desarrollo del aprendiz exige compenetración y paciencia, calculando el potencial de energías en movimientos multiplicadores.

Debemos emprender una campaña de solidaridad entre padres e hijos, para lidiar el apresto conceptual del aprendiz, adaptándose a los retos de la vida cotidiana.

Solo una nieta he tenido que se ha graduado con evaluaciones envidiables normadas por la biología. Presta ya a graduarse en Gestión Ambiental, pero ¿qué sucede? Ahora no hay vacante. ¿Será digno este esfuerzo? Hemos incursionado en el Idaan, Minsa, Anam, etc. y todos nos muestran el conjunto vacío. ¡Así es mi Panamá!

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Viernes 31 de julio de 2026

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