Educación vial
Si hay algo que se ha deteriorado con el pasar de los años en la ciudad de Panamá, es precisamente la actitud de los conductores de vehículos al frente del volante. El irrespeto a las señales del tránsito y la agresividad al conducir, son la moneda diaria en nuestras congestionadas calles y avenidas citadinas.
Urge incorporar al currículum académico de la educación básica la materia de educación vial. De esa manera tendremos al menos la esperanza de que nuestros nietos puedan disfrutar de un tráfico amable, tal como sucedía en Panamá hace apenas 25 o 30 años.
Mientras tanto, las autoridades deben redoblar la vigilancia y poner mando dura con los infractores, esos que cada día atentan contra el orden y la seguridad de peatones y de los demás conductores.
De nada sirve incrementar el costo de las multas si no existen mecanismos idóneos para hacerlas efectivas. En otras latitudes, y con mucho éxito, el trabajo comunitario suele servir de escarmiento ejemplar, para aquellos que conducen como si el resto del mundo fuera su enemigo.
