Educación y ética
Platón llegó a proponer que la ética puede ser enseñada, por cuanto, los seres humanos no nacen con una moral específica, nosotros la adquirimos a medida que nos acoplamos a una cultura determinada. La educación no es tan solo currículo, es una actividad que busca esencialmente construir un buen ciudadano.
Por ello, la moral y las costumbres para la vida positiva deben enseñarse, porque se puede lograr que una persona asimile una forma de vida adecuada. Los conocimientos son importantes, pero el conocimiento de la ética lo es aún más.
Cuando ella falta, la vida se hace un desastre y, en Panamá, los casos en los que personas con gran educación y en puestos importantes han defraudado a esta nación ya son cosa común y ello es altamente peligroso, porque estos individuos le hacen un daño enorme a la credibilidad del Estado y sus instituciones, lo que genera desconfianza en el pueblo.
Un campesino no habrá asistido a una escuela, tal vez ni de grado, menos a una universidad prestigiosa, pero sería incapaz de pasar a su lado sin saludarlo de buena fe o ignorarlo en un aprieto. ¿Cómo es esto?, porque, la moral y las costumbres nacen en el hogar y son los padres quienes dictan la ética al final.
Ahora veamos esto otro. Digamos que a unos jóvenes se les enseñe profesiones, como ingeniería, negocios o contabilidad, pueden aprender de forma sobresaliente todos los términos de su carrera profesional, pero si le falta una ética personal y profesional, no solo lo perjudicara a él, sino también a la comunidad y al país.
Por otro lado, un campesino no habrá asistido a una escuela, tal vez ni de grado, menos a una universidad prestigiosa, pero sería incapaz de pasar a su lado sin saludarlo de buena fe o ignorarlo en un aprieto. ¿Cómo es esto?, porque, la moral y las costumbres nacen en el hogar y son los padres quienes dictan la ética al final.
Así, en caso tal de que no se haya tenido una idea clara de la ética a nivel profesional, esta debe enseñarse en las escuelas, y de manera estricta en todos los grados, y en las universidades, porque no es recomendable obtener un profesional o un joven egresado desde la secundaria que no haya entendido la ética.
Su vida será difícil, porque poseerá un título académico, pero será una persona sin escrúpulos, como aquel que le cobra el doble de la tarifa a su pasajero, o el que tima la buena fe de un socio en un negocio, o el que vende una prueba en una escuela o en la universidad o el que maltrata psicológica y físicamente a su esposa, su madre o novia.
En todos estos casos, lo que tenemos es una persona sin ética, sin valores y sin moral. Si queremos que nuestros hijos no sean unos monstruos, esforcémonos un poco más en educarlos, ¿dónde?, empezando por ¡nuestra casa! Salud, compatriotas.