Educación y más educación
En 2005 publiqué un libro donde ya hablaba de la necesidad de educación vial, sexual y política y he continuado machacando sobre lo mismo sin resultado ninguno. Hace un par de meses le pregunté a la Ministra Molinar qué opinaba sobre la enseñanza de las mismas y me respondió que no eran necesarias porque se buscaba un ciudadano integral que no cometería faltas. Siento disentir con ella porque de nada sirve un ciudadano con valores, ética y honestidad si desconoce los reglamentos del tránsito y cruza la calle donde le da la gana por desconocimiento. Ahora escucho que no sé cuantas personas darán charla en las escuelas sobre educación vial. ¡Bienvenidas!
No tienen que ser materias de un año; puede ser de enseñanza parcial pero educar al peatón y al que maneja; educar al futuro gobernante como a quienes depositarán su voto y así formar estadistas para el futuro que sean elegidos por méritos y no por politiquería.
Los jóvenes piensan primero en el sexo y luego en sus estudios; pues enseñemos a llevar correctamente esas relaciones para evitar embarazos prematuros que acaban con el futuro de esa muchacha que debiera estar jugando con muñeca. Solo con ir por la calle nos percatamos del desconocimiento del reglamento de tránsito, lo que permite que se cometan todas las infracciones posibles en detrimento de la vida de los demás. Necesitamos enseñar a utilizar las luces direccionales, convenciendo de la importancia de las mismas; del uso del cinturón de seguridad; de manejar con cuidado y otras cosas; sin embargo, la palabra educación brilla por su ausencia en todo sentido. Y todavía siguen rebajando el índice académico para el ingreso a la universidad y ahora bajan el estándar para evaluar a las universidades existentes y su subsistencia.
Compatriotas: sin educación este país no podrá ser jamás de primer mundo y no saldremos del subdesarrollo. En las oficinas públicas y privadas, en general, la atención al cliente deja mucho que desear; el desgano y la indiferencia es de pavor. Me pregunto ¿qué será de los jefes de esos empleados y dónde está su educación para mandar y organizar a sus subalternos? Priva la malacrianza y el poco me importa y no podemos ir contra la corriente porque, si está tramitando un papel, lo esconden para que nadie lo encuentre y así vengarse. Los clientes somos prisioneros de los empleados, para mí, corruptos y deshonestos. Necesitamos educación y ojalá nos la den ahora.
