Educadores: educar es…
¿Cultura, educación, instrucción? Lea, analice y opine; pues yo siempre lo hago, es mi manera de cooperar con la educación, los errores, como en todos lados, siempre los habrá; no permitamos que estos se sigan repitiendo todo el tiempo. En las entidades educativas públicas y privadas, ¿quién les da solución a las quejas de los padres de familia y de los estudiantes que ni se atreven, hablar? Sabemos que los profesores siempre tienen la razón, nunca quieren ceder. Claro que hay profesores muy buenos, esos son los más humanos, los más seguros de lo que enseñan. Conozco una profesora de Cívica que en primer año, en el primer trimestre, fracasó a casi todo el salón. No le importó protesta o sugerencia alguna de los acudientes ni de los estudiantes.
Conozco también a profesores de Matemática que no explican bien por pereza de pararse del pupitre. A los que no dejan a nadie, en la universidad, para que no los demanden a la rectoría. Algunos se dicen filtro, y dejan a tantos estudiantes que nadie quiere quedar con ellos. Lo más triste es que algunos de estos profesores no fueron buenos alumnos. Señores, Uds. no son dioses para cortarles las alas a quienes veo estudiar con empeño, los cuales no entienden dicha filosofía. No se dice que el ser próspero en la vida es cuestión de actitud y sabiduría analítica. Quisiera saber si todos estos profesores están realmente dedicados a preparar buenos profesionales.
El Ministerio de Educación tiene tantas cosas que corregir en la educación, y pareciera que solo les pone atención a las huelgas; por ejemplo: el "bullying", a los maestros no les gusta escuchar quejas, y el "bullying" sigue; económicamente mantienen a un grupo de educadores en ascuas: "que si me van a pagar o no, el dinero ganado, señores, desde hace un año". Este es el caso de los educadores del programa ENEA, los cuales se zurran planeando para multigrados, y los supervisores no mejoran esta situación. Nadie soluciona. La ministra pareciera que solo atiende las huelgas, porque a las personas, individualmente, parece no importarle. ¿Habrá que tener palanca para todo?
La cuestión, señora ministra, es que la gente comenta, en cuanto a la instrucción académica, que tantos seminarios más es lo que perjudican, por la perdedera de clase, que lo que benefician; ya que también hay profesores que faltan demasiado. Mi sugerencia es que detecten a los educadores que fracasan a tantos estudiantes, a los que no escuchan ni una pregunta ni una queja, de estudiante ni de acudiente; a los que no tienen intención de encontrar soluciones.
Gracias, señora ministra, por leer el periódico esta vez.
Docente