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Educar en salud: obligación inexcusable


La promoción de la salud y la prevención de la enfermedad durante la infancia y la adolescencia son una obligación inexcusable.
Muchas patologías del adulto tienen su origen en hábitos inadecuados adquiridos en la infancia, como la obesidad o el tabaquismo. En esta etapa se da una oportunidad para sembrar hábitos saludables.

Uno de cada dos adolescentes que comienzan a fumar en edad escolar morirá por causas relacionadas con el tabaco. Hasta el 60% de las infecciones por VIH en algunos países se produce entre los 15 y los 25 años, y el alcohol es responsable de una de cada veinte muertes en esta franja de edad. Los accidentes son la primera causa de discapacidad y muerte durante la infancia, y los déficits nutricionales de vitaminas y oligoelementos (vitamina A y yodo) son las primeras causas de ceguera y de retraso mental evitables, respectivamente.

La prevención de hábitos tóxicos, la educación afectiva y sexual, los hábitos saludables de alimentación y vida sana, e incluso la capacidad de autoprotección, pueden inculcarse muy eficazmente a lo largo de todo el período formativo.

Podemos enseñar a los niños pequeños a reconocer los símbolos que indican la toxicidad en las etiquetas de los productos de limpieza; a recoger y entregar los medicamentos de sus mayores cuando los encuentren a su alcance, evitando que los ingieran como si fuesen caramelos.

Es posible mostrarles una visión realista sobre tóxicos y drogas, que les enseñe las consecuencias perniciosas que se ocultan detrás del efecto euforizante o gratificante que conocen por el consumo agudo de sus mayores. Un niño puede aprender a relacionarse en internet y a proteger su intimidad de extraños en el ambiente controlado de los centros, mediante juegos educativos en redes sociales cerradas. Y podemos enseñarlos a cuidar su ambiente, a reducir la exposición a agentes nocivos, a tener un entorno más sano.

La transversalidad de la salud es completa, abordable tanto desde las matemáticas como desde la educación cívica. Los profesores tienen una gran oportunidad de contribuir no solo a la educación de sus alumnos, sino a su futuro bienestar. Son una pieza clave para conseguir una sociedad más sana, a la par que una sanidad menos costosa, al reducir la carga de patología de los futuros adultos.

Ahora bien: para poder abordar esta tarea, los docentes necesitan una formación adecuada, la cual es un derecho de estos profesionales, y una obligación de la sociedad que delega en ellos la educación de sus hijos. ccs@solidarios.org.es

Médico.