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Educar y enseñar valores


Marisín Villalaz de Arias/ Médica y rotaria (opinion@epasa.com) / -

Ser padre es mucho más que traer hijos al mundo. Cuando engendramos un hijo/a, llegamos a la conclusión de que es una responsabilidad para toda la vida porque, desde ese momento, no nos desligamos de ellos. Ser padre es algo diferente a traerlos al mundo. Tenemos que aprender a ser padres porque generalmente no sabemos cómo serlo en el momento que los buscamos, y ese aprendizaje se logra a través de circunstancias, de leer y recibir la enseñanza de la vida. Ser padres significa llevar dentro el amor que debemos darles a nuestros hijos, ya que es la base de toda buena crianza. De allí, la relación sin límite que debe existir entre ambos para determinar ese entendimiento y dotar a los hijos de una educación en valores y unión familiar.

La familia es el principal pilar para la formación de los hijos/as y depende de lo que los padres ofrezcan dentro de un ambiente de comprensión entre ellos, de un trato equilibrado y de dar ejemplos para que sean aprendidos por los niños. Los padres son educadores por el hecho de ser padres, y su labor no se agota en procurarles el bienestar material, sino en ser una persona con valores y personalidad suficiente para sobrevivir en la vida.

Educar a un hijo no es lograr que esté contento y no le falte nada; educar es favorecer su desarrollo como persona en su comportamiento y sus convicciones. Esto se logra cuando se ama a los hijos y estos se sienten amados, porque el amor es el valor más importante en la vida. La educación de un hijo necesita disciplina constructiva, felicidad, comprensión, tolerancia; evitar gritos, no solo para con ellos, sino entre los padres.

Vivimos un momento en que muchos padres se creen incapaces de trasmitir sus valores; esto sucede, o porque no los conocen ni practican, o porque no saben pasarlos adelante. No podemos dejarlos a los medios de comunicación, que, muchas veces, los trastornan. Los amigos tampoco son confiables, por lo que somos los padres los llamados a enseñarlos. Pero, en los tiempos actuales, los hijos pasan poco tiempo con sus padres y cuando conviven, no tienen tiempo de comunicarse entre sí por la tecnología moderna, la televisión, y no hay apenas tiempo ni espacio en que puedan surgir los temas de interés. (Comisión Valores Club Rotario Panamá).

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Viernes 14 de agosto de 2026