EE.UU., Bután y la generación perdida
En reciente Asamblea General Conjunta, el FMI y el Banco Mundial manifestaron que estamos frente a una generación perdida, una más, sin voluntad visible de que las potencias se humanicen en aras de la equidad y la solidaridad.
¡Claro que se vienen perdiendo generaciones de seres humanos a causa de la voracidad, la testarudez e irresponsabilidad! Estos organismos, como parte ejecutora de las políticas de dominación, conocen bien las causas de tal afirmación.
El mundo está atravesando la crisis financiera y social más grave en la historia de la humanidad. Sin embargo, las políticas en esos sentidos, no cambian y quienes se atreven a denunciarlo son perseguidos, estigmatizados o desaparecidos.
Los actuales fenómenos de crisis han llegado a tal punto que, como un contrasentido, estadounidenses y europeos están emigrando hacia nuestros países indo americanos en busca de trabajo (increíble) y los hijos de los que no emigran hacia acá, son enviados a estudiar a nuestros colegios y universidades en busca, no solo de conocimientos y mejor inter-comunicación, sino por el humanismo y modales de nuestra cultura.
Las familias de clase media de esos países desarrollados, por vías del turismo, información mediática y otros medios, han encontrado que nosotros, parte del Tercer Mundo y patio trasero, conservamos y practicamos aún, mejores relaciones humanas y condiciones de vida, heredadas y tradicionales de nuestra cultura y, les sale más barato.
Sus condiciones de vida les han permitido valorarnos en lo que somos.
Aún allende nuestro continente americano, en las faldas del Himalaya, en un pequeño pueblo llamado Bután, la prosperidad (crecimiento económico) se mide por la Felicidad Interna Bruta (F.I.B). Sus autoridades, carentes de demagogia, oportunismo, prepotencia y demás vicios de supuestas democracias, ejecutan políticas de ayuda a su pueblo, para que sean felices, con prácticas de salud y satisfacción de necesidades (materiales y espirituales) donde el Estado cumple sus obligaciones y no se las recarga a los ciudadanos que pagan CSS.
Sin engaños, sin pactos de política corrupta, sin compra de conciencias, Bután asienta su gobierno sobre desarrollo y producción controladas, sin explotaciones que destruyan las reservas naturales de la madre tierra. Esa conciencia está ausente en algunos de nuestros gobiernos.
Aún así, nuestros pueblos son ejemplo de virtudes que otras sociedades perdieron y que conservamos, a pesar de que algunos gobiernos continúan desangrando generaciones.
