Eficiencia energética al servicio de la gente
Desde los inicios de la humanidad, el hombre siempre mantuvo una verdadera razón por valorar sus acciones en defensa de los recursos naturales. Sin embargo, su existencia no se veía limitada porque no conocía los verdaderos avances científicos y solamente visualizaba cazar, alimentarse y sobrevivir ante la existencia de animales peligrosos. La aparición del fuego representó el verdadero cambio en la humanidad, al permitir muchas cosas con verdadera utilidad que serían de mayor uso para su estilo de vida.
La importancia de la eficiencia energética surge con la aparición del fuego y su continuo uso, como también la utilidad de otros elementos que dieron mayor alcance, como el hierro, el carbono, bronce y, el más importante de todos, el agua. Esto representó que muchas naciones contribuyeran a descubrir los primeros indicios de cómo podrían conservar sus primeras luces utilizando carbón para dar energía lumínica y calórica en sus hogares
Las naciones europeas medievales utilizaban las famosas lámparas de carbono, que eran de mayor ayuda y contribuyeron a la formación de nuevos recursos que les ayudarían a cambiar su estilo de vida. Pero con el tiempo, los adelantos científicos, la Revolución industrial, el invento del pararrayos y otros aportes científicos motivaron el deseo de encontrar una nueva fuente energética que cubriese la mayor parte de las necesidades: la electricidad. Pero hay algo evidente cuando nos referimos al Día Mundial de la Eficiencia Energética, cuyo objetivo va más allá de sus trascendencia histórica.
El origen del Día Mundial de la Eficiencia Energética se encuentra en la primera conferencia internacional celebrada en 1998 en Austria, donde se debatió sobre la crisis de la energía, la eficiencia energética y sus soluciones y alternativas. Fue entonces que se estableció el 5 de marzo como fecha para recordar a la población mundial el uso adecuado de la energía. En ese evento se dictaron normas para un adecuado uso energético como: cocinar con el fuego adecuado, no malgastar el calor del horno, utilizar los medios de transporte, la utilización de bombillas eficientes, conducir con las ventanas cerradas, apagar las luces cuando no se usan, realizar lavados con la carga completa, no realizar lavados con altas temperaturas, adquirir electrodomésticos de bajo consumo, comprar productos con eficiencia A, A+ o A++, mantener el frigorífico a 6ºC y el congelador a -18ºC, apagar el motor del carro en paradas de más de un minuto, desenchufar los aparatos electrónicos cuando se dejan de utilizar.
Es importante que todos comprendamos que la eficiencia energética constituye un aliado para todos porque permite balancear el nivel de vida. Eso se logra si tenemos conciencia y actitudes ahorrativas.
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