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Eiffel


Querido Director,

Es muy posible que no sepa que para nosotros, los europeos, París ha supuesto siempre una atracción, equivalente a la que ustedes tienen Nueva York. Todo el mundo reconoce como símbolo de Francia y quizá de media Europa la Torre Eiffel, que con 324 mts. de altura y construida en 1889 hizo de París, que ya era la capital urbanística y cultural de Europa, un icono hasta hoy.

La torre lleva el nombre del arquitecto Eiffel y es el momento de contar que un señor que se llamó Guillermo Pérez Dressler, cubano y de padres españoles, llegó muy jovencito a París, se licenció con honores en La Sorbona y posteriormente entró como primer asistente de Eiffel para construir la torre. Poco tiempo después se dio cuenta del gran secreto de su maestro: que padecía de vértigo, por lo que durante toda su construcción, piso a piso, fue el cubano que ya se había cambiado el nombre a Guillaume Dressler, el que hizo de verdadero arquitecto-jefe de obra, para posteriormente y justo antes de su inauguración, acompañar a representantes de toda la prensa mundial hasta el último piso y desde allí asombrar al mundo ante tan magna obra. Dressler murió joven ahogado en el Canal de La Mancha después de naufragar el barco en el que se dirigía a Londres.

Hace pocos días atravesé en coche el viaducto más alto y más largo del mundo. Tiene 347 mts. de altura y 2,500 de longitud. Está en el sureste de Francia y tiene por nombre la comarca que atraviesa: Millau. Allí nos encontramos de nuevo con Eiffel, puesto que ha sido la compañía metalúrgica que él fundó y que conserva su nombre la que después de un portentoso estudio técnico y de ingeniería, lanzó por los dos extremos hasta encontrarse, los tramos de acero que luego sirvieron de perfecto soporte al asfalto de una autopista de cuatro carriles.

Lo último que ha sucedido en París y que afecta a España ha sido la visita de Zapatero a Sarcozy para confirmarle que no solamente no se opone a la intervención militar en Libia, sino que España aportará aviones de combate, barcos y submarinos y lo que es más importante, la autorización para utilizar como portaaviones en tierra las bases de Morón y Rota. Como la vida es relativamente larga y los períodos electorales relativamente cortos, nos da tiempo a recordar cómo nuestro Presidente del Gobierno hace sólo 7 años encabezaba manifestaciones con carteles que decían:”No a la Guerra” en referencia a una discreta participación española en la invasión de Irak. Después vinieron los terribles atentados en Madrid el 11 de Marzo de 2,004 (191 muertos y 2,500 heridos), toda la izquierda y su aparato mediático echaron la culpa de esos atentados a José María Aznar por haber intervenido en Irak, la pérdida de las elecciones por el Partido Popular (sacaba 11 puntos en las encuestas) y 5 años de enemistad absoluta con los Estados Unidos.

Pero ¡Oh, misterios del destino! Llegó el pacifista Obama al poder y Zapatero se puso de rodillas ante tan ilustre pacifista: No cerró Guantánamo y calló; no sancionó a ningún civil o militar por las torturas y secuestros internacionales y calló; aplica una política económica de pura derecha y calló; nos mandó triplicar nuestras fuerzas en Afganistán y obedeció; nos mandó recortar las pensiones y los derechos sociales y obedeció y ahora nos manda descubrir que Gadafi, después de 32 años, es un dictador al que hay que liquidar y obedece.

Triste destino el de este personaje, sin formación alguna y que ganó las elecciones por una gran mentira mediática y cuya única virtud exterior era una sonrisa bobalicona, que ahora incluyo con un drama personal como es el que su familia está deshecha, tiene que entregar a sus sucesores, una España empobrecida y sin motivación. Todavía antes de ayer y una vez más, dijo que éramos la envidia del mundo.

Atentamente,