El acabose de nuestros tiempos
E s el año 2014, domingo 4 de mayo. El Magistrado Presidente del Tribunal Electoral en cadena nacional de televisión entrega los resultados oficiales de las elecciones generales realizadas ese día en completa transparencia, armonía y con la más alta participación, catalogada de histórica. “Presidente electo” resulta el candidato del “Frente Amplio por la Democracia”; partido político de izquierda, aglutinador de grupos organizados de trabajadores, campesinos, profesionales, indígenas, pequeños y medianos empresarios, intelectuales y en especial, de ciudadanos históricamente decepcionados por la clase política tradicional. Jubilosos, seguidores del benjamín de los partidos políticos panameños inician preparativos para la toma de posesión, el próximo 1 de julio.
Un año después (2015), geólogos de un conglomerado petrolero internacional confirman el hallazgo en Darién del más grande yacimiento petrolífero del planeta, muy por encima del encontrado años previos en Brasil. En octubre de ese mismo año, opositores al gobierno izquierdista, en asocio con grupos indígenas de las distintas comarcas de la zona: “Madugandí, Wargandí, Emberá-Wounaan”, inician violentas protestas con resultado de muerte para un número indeterminado pero enorme de panameños (todo según informes exclusivos de periodistas internacionales acantonados en el área). Ante éstos hechos y sin escuchar al gobierno izquierdista; el Consejo de Seguridad de la ONU resuelve autorizar a los Estados miembros que así lo solicitaron, proceder a invadir la zona en disputa fronteriza con Colombia.
Gracias a Dios no cuento con poderes paranormales capaces que predecir el futuro. Pero si podemos evaluar el presente, y de allí elaborar una hipótesis, aún cuando la conclusión resulte inverosímil.
El Derecho Internacional Público suponía el conjunto de principios que regulaban las relaciones jurídicas entre los Estados. Los acuerdos y tratados internacionales eran parte de esta fenecida rama del Derecho; pasado pluscuamperfecto que fue; que se acabó y que no volverá. Por lo menos tal cual y como alguna vez se concibió y que tal vez en algún momento se practicó. Las acciones contra la Libia de Muamar el Gadafi, concluyen un proceso de defunción iniciado hace rato. No son lo derechos humanos la razón fundamental para esta intervención. El factor determinante es el petróleo, adosado con otros elementos de antipatía, odio, venganza y revancha contra Gadafi. Conste; mi argumentación no es a favor del Dictador. Por el contrario considero que existen justificadas razones para enjuiciarlo, igual que a otros tantos personajes vivos (lo exhorto a elaborar su propio listado, considerando eventos ocurridos en los últimos 20 años).
Ante lo que está ocurriendo, legítimo es teorizar en futuro pluscuamperfecto que algunos objetivos reales del mañana bien pueden ser: “Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Irán, otra nación cualquiera en África, y un largo etcétera, según sea el interés y el interesado. Réquiem por el acabose de nuestros tiempos.
