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El acoso en las escuelas

Por: Redacción 04/06/2014

Anteriormente no existía el acoso o bullying como lo llaman ahora en las escuelas y los niños no tenían ese problema que crece cada día más y se hace más llamativo y perjudicial para los acosados. Existe desde el acoso físico hasta el emocional o moral que es tan peligroso como cualquiera. Nos preguntamos ¿qué está sucediendo entre la niñez y la juventud que unos tratan de perjudicar a otros con situaciones que, muchas veces, traen arrastradas por problemas psicológicos en la familia y hacen que esos niños ataquen a los más débiles sin marcar una diferencia entre los que son iguales y los que lo son también? Me impresiona la cantidad de problemas que se presentan en las escuelas y que estas no solucionan en una manera aceptable, y permiten, con su silencio, que los pandilleros se salgan con la suya impunemente. Porque ese grupo de alumnos/as que cometen el acoso los comparo a los que pertenecen a pandillas con la diferencia de que unos son de baja estirpe y los otros niños bien de las escuelas.

Es hora de que el Ministerio de Educación ponga un alto a esa situación, ayudando a los niños acosados en alguna forma, hasta llegar a una ayuda psicológica. Muchas veces, por no decir en la mayoría de los casos, los acosadores son muchachos con grandes problemas en sus hogares que aparentan una superioridad que no existe contra otros más débiles. Insisto en compararlos con las pandillas porque todos sabemos que los componentes de las mismas son muchachos que buscan llamar la atención de los mayores, de sus padres, de los mismos maestros o de la sociedad en general, ya que el desamparo los convierte en muchachos morbosos.

ESE GRUPO DE ALUMNOS/AS QUE COMETEN EL ACOSO LOS COMPARO A LOS QUE PERTENECEN A PANDILLAS, CON LA DIFERENCIA DE QUE UNOS SON DE BAJA ESTIRPE Y LOS OTROS NIÑOS BIEN DE LAS ESCUELAS.

Las pandillas roban y matan; los acosadores hacen el mismo daño con otro nombre. Y lo peor de todo es que los acosadores no imaginan el daño que hacen a esos niños acosados que, en situaciones extremas, no se atreven a decir a sus padres lo que les sucede o estos padres, por estar ocupados en otras cosas, no ponen atención al cambio de personalidad de sus hijos, porque ese es uno de los principales síntomas. Son niños que no quieren hablar, no quieren comer ni jugar aunque sea en otros grupos. Se aislan de la vida natural de un niño y es allí donde deben entrar los padres si estuvieran atentos al comportamiento de sus hijos.

La atención que las escuelas, los educadores, los directores deben poner en el comportamiento de sus alumnos es importante, porque si esos educadores cumplen con su deber de educar, deben conocer el comportamiento de cada alumno para descubrir cuándo algo extraño sucede a los mismos. Para eso creo que los educadores deben tener conocimientos básicos de psicología y atender a sus alumnos como es debido. De descubrir alguna anomalía en ellos, es su obligación investigar qué sucede y cómo y por qué están actuando de esa manera. Las horas que los niños o adolescentes pasan con sus maestros o profesores son muchas en el día y no es posible que los ignoren de esa manera.

Los tratamientos psicológicos que deben recibir tanto los acosados como los acosadores, son importantes. Los padres de familia deben estar atentos al comportamiento de sus hijos para descubrir cualquier anomalía que puede solucionarse antes de que sea tarde para sus hijos tanto acosados como acosadores porque estos están enfermos o deseosos de atención por parte de los superiores, llámense padres o educadores y descargan sus amarguras en los que tienen al lado.

Repito, esta situación no la conocíamos antes, y ahora tanto padres como educadores tienen que atender las circunstancias y permitir que los niños acosados conversen con ellos para que sea del conocimiento de los mismos y poder intervenir a tiempo. Si no le ponen atención a los acosadores, estos terminarán mal porque su futuro será las drogas o las pandillas, o la perversión de los sentimientos que cada muchacho/a tenga en su haber. Esa maleta puede portar lo negativo o lo positivo y de nosotros los mayores depende el resultado de ese comportamiento.

Busquemos, pues, la manera de llegar a nuestros hijos, a nuestros estudiantes y evitemos problemas mayores que después nos llenen de dolor.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026