default

El acoso y las redes sociales

Por: Redacción 04/01/2014

Alfredo Hernández Sacristán /Jubilado (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Ahora aparece el término bullying, que al parecer es lo mismo que acoso. Lo que hay que hacer es estar pendientes de las actuaciones de nuestros hijos ante los modernos medios de comunicación actuales.

Lo que no cabe duda es que estamos llegando a unos extremos tan desorbitados (como en todo), que vamos a convertir los colegios en comisarías policiales.

Bromas siempre las han habido. De toda la vida “novatos” hemos pagado por serlos. Esperábamos a ser “veteranos” para hacer lo mismo que habíamos padecido. ¿Crueldades? Pues, sí, siempre había casos en los que se sobrepasaban los límites que la cordura debía poner. Con mala intención pudieron existir, y además coreados por los “pelotas” de turno que no se atrevían a ser protagonistas activos. Pero ahora se prohíbe hasta guiñar un ojo con complicidad.

Se prohíbe al profesor levantar la voz. Y, ¡ojo con coger a un niño del brazo! ¿La culpa? Todos y posiblemente los padres y el síndrome del “hijo único”. El que todo lo padece, el que sobresalta a los padres con cualquier cosa que le pasa. Ya de por sí era un diagnóstico.

El suicidio de una chica en Florida ha abierto el debate, porque el acoso tiene otras connotaciones.

La “red”. A través de ella el acoso ya no tiene fronteras, y para juzgar hay que ser objetivo. ¿Por qué los niños tienen acceso a internet y se pasan las horas viendo y haciendo lo que no tienen que ver ni hacer? Cuando ocurren hechos desgraciados, como el caso de Florida y otros muchos que han habido, no hay más remedio que ir hasta las últimas consecuencias, sin olvidar el origen de las mismas.

No todo ocurre por casualidad y hay que desentrañar cómo comienzan los acosos. Muchas veces exhibiéndose en imágenes que avergonzarían a los padres más liberales.

La educación, la educación en el hogar, las normas de convivencia. El saber decir no, muchas veces, y no perderse en concesiones que en ocasiones acarrean lo irreparable.

Y tiene una respuesta. Vamos a cambiar nosotros y a través de nosotros, a ellos.

Edición Impresa

Lunes 10 de agosto de 2026