El agua será el petróleo incoloro del siglo XXI
El poeta Ricardo Miró le preguntó una vez a un grupo de pequeños estudiantes: "¿Por qué los mares son salados si a ellos se vierten todos los ríos de agua dulce de este planeta? Y los panameñitos le respondieron, en la escuela de La Villa de Los Santos, que los ríos llevan a los mares el sudor de todos los pobres de la Tierra, que son una gran mayoría, y como el sudor de los pobres es "sala'o", los mares han sido contaminados con el humor salino de los pobres de la Tierra, desde la civilización grecorromana, incluyendo la judía-cristiana.
Los niños rurales imaginaron una correlación entre los miles de millones de pobres y el 94% de todas las aguas existentes en el planeta, que corresponden a los océanos de los pobres de la Tierra. El agua no salada de la Tierra apenas constituye un 6% de todas las aguas del planeta, y en el mundo, el 94% somos pobres y solo el 6% es rico. De allí que los niños santeños tuvieron mucha razón en su respuesta al gran poeta panameño, sobre todo que desalinizar el agua de mar requiere mucha energía, que contamina, a menos que se utilice energía limpia, que hoy día es muy cara para los pobres de la Tierra, a sabiendas de que la termia de referencia, más barata, es la de origen fósil ($28 el barril precio piso).
¿Entonces, si los pobres desaparecen, con ellos desaparecerán los mares de este planeta? Seguro que sí, siendo tal vez, el desequilibrio ecológico más intenso de la historia de la Tierra, lo que quizás, justifica la pobreza como vector del equilibrio del planeta. Pareciera que la pobreza es una variable endógena dominante de la ecuación divina social-ecológica.
Lo cierto es que el vital líquido es importante en nuestras vidas, toda vez que este representa una media del 60% de nuestra masa corporal masculina y 50% de la femenina. De allí que la fórmula no será fácil de resolver, en cuanto al déficit de agua mundial.
Pero lo que se avecina con el agua es complejo ("hay que bajar ya 2°C la temperatura mundial"), si no se toman medidas individuales por parte de todos los pobres de este planeta porque el 6% que necesitan los ricos siempre estará en las reservas de agua del planeta. Ellos tienen asegurada su existencia i aplicamos una lógica a nuestras premisas.
La primera asimilación a ese problema del agua puede deducirse de un viejo estribillo: "el agua no se vende, se defiende".
En segunda instancia, para evitar conflictos y penurias innecesarias, es mejor anticipar las crisis del agua, evitando la venta de la misma y su defensa por encima de todo.
Cuando el agua corre libre por los manantiales y se distribuye de acuerdo con las necesidades racionales de cada uno equitativamente, las mafias del agua desaparecen del escenario del conflicto, no pudiendo así explotar a los pobres de los hemisferios, que representan el mercado más grande, sin ningún poder otro que cuidar el medioambiente que los circunvala, gestionando el agua de sus parroquias.
Mejor que las mafias preferimos la privatización organizada, pero aún mejor es confiar el agua de la república a cada corregimiento, comunidad o municipio, dándole entonces las herramientas adecuadas para que el agua sea repartida solidariamente con la familia comunitaria, en un plan descentralizado supranacional de urgencia ciudadana.
En última instancia, a finales del siglo pasado, derivados de Kioto, se crearon los "bonos de carbono", resucitados hace unos meses en la Coop21 de Le Bourget, para paliar los daños surgidos de la mafia mundial del petróleo.
Entonces, los grandes promotores ahora han inventado los "bonos de agua", con los cuales ya se han emitido cientos de millones de dólares, para con este dinero financiar las infraestructuras que servirán para minimizar la penuria del agua, pero al igual que los bonos de carbono, sus resultados finales serán dudosos si cada uno de nosotros no toma conciencia del problema actual del agua y del aseo, que se desplazan juntos por todos los continentes, porque todos despilfarramos el agua y contaminamos diariamente nuestro entorno.
El petróleo y sus derivados han creado mucha contaminación y basura sobre todo el planeta, incluyendo sobre todo los mares, esto ha mermado la producción del agua de la Tierra, entonces agua y aseo son dos problemas que están amarrados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, por lo que es necesario hablar de ellos para que los pueblos tomen conciencia del desastre que puede surgir, ya que si no nos ocupamos de ambos problemas, surgirán más inconvenientes en el futuro.
Empresario