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El agua y la seguridad alimentaria


El 22 de marzo pasado se celebró el día mundial del agua, el cual fue adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 22 de diciembre de 1993 a través de una resolución.

Y este año, el tema de la celebración es “El Agua y la Seguridad Alimentaria”, y tiene por objeto llevar al conocimiento mundial la necesidad de afrontar el crecimiento de la población en el mundo y garantizar el acceso a alimentos nutritivos, a través de medidas de ahorro de agua en toda la cadena de suministro.

El día mundial del agua es una ocasión única para recordar que mientras nosotros menospreciamos un bien tan fundamental para nuestra vida, muchas personas en el mundo no tienen acceso a la cantidad de agua potable necesaria para su supervivencia.

En un mundo que está cubierto en sus dos terceras partes por agua, puede parecer un contrasentido mencionar que el difícil acceso al agua potable es la causa de enfermedades y miseria para más de mil 500 millones de personas. Sin embargo, esta es la realidad. El agua apta para uso humano es una parte muy pequeña del total, y su escasez no se debe solo a las condiciones naturales de determinadas regiones, sino que tiene mucho que ver con el aumento de la población, el despilfarro y la contaminación. Panamá no escapa a esta realidad.

Y es que, muchos panameños no tienen acceso al agua con la regularidad que sus necesidades exigen. Y esto se evidencia por las quejas y protestas de algunas comunidades a las que no les llega el agua regularmente.

No obstante, la mayoría de los panameños desperdician el vital líquido, y se abrogan el derecho de botarla. Se ha comprobado que la mitad del agua que gastamos es utilizada de manera inútil.

La escasez de agua ya es preocupante, por lo que se estima que el crecimiento demográfico por sí solo llevará a que 17 países con una población proyectada de 2 mil 100 millones, pasen dentro de los próximos 30 años a la categoría de países con escasez de agua.

Hacia el año 2025, 48 países con más de 2 mil 800 millones de habitantes, se verán afectados por el “estrés hídrico” o la escasez de agua. Sumado a la escasez del agua está la contaminación por efectos de las aguas residuales que van a los ríos y otras fuentes de agua dulce. Para algunos estudiosos, en el futuro las guerras no van a ser por petróleo, sino por agua.

Estos pronósticos de una calamidad inminente nos deben llevar a todos a tomar conciencia del uso racional del agua.

Coordinador del grupo Guardianes del Ambiente.