El amargo despertar del dulce sueño
El actual gobierno se hizo cargo del país, amparado en la promesa de un continuado crecimiento económico y un significativo desarrollo social. El llamado "Plan de Gobierno 2014 ? 2019 Alianza el Pueblo Primero", afirmaba que se lograría "un crecimiento económico sólido dándole prioridad a la inversión pública con transparencia, eficiencias y equidad para mejorar la calidad de vida de la población".
En el plano económico, la promesa del crecimiento, en manos del nuevo equipo directivo de Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) (entre los que no hay un solo economista), se concretó en "El Plan Estratégico de Gobierno 2015 -2019: Un Solo País", publicado en la Gaceta Oficial 17708-A del 27 de enero de 2015, en el que se estableció como meta para cada uno de esos años un crecimiento de 6.5% para el producto interno bruto real (PIB), tal como consta en la página 127 de dicho documento. Esta meta, cuando resultó prácticamente inalcanzable en el 2015, fue discretamente reducida al 6.0%, sin que las autoridades correspondientes dieran explicación alguna.
La reciente publicación de las Cuentas Nacionales para el año 2015 muestra que el actual gobierno no fue capaz de cumplir con su meta, ni en su forma original ni en su forma reducida.
En efecto, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec), la economía panameña se expandió en el 2015 en solo el 5.8%, cifra que se aleja claramente de la propuesta del llamado "Plan Estratégico", mostrando, además, claros signos de desaceleración si se toman en cuenta las cifras del primer, segundo, tercer y cuarto trimestre del año pasado, las que resultaron ser de 6.2%, 6.0%, 5.7% y 5.3%, respectivamente.
La incapacidad del actual equipo gubernamental de dirección económica se manifiesta, entonces, en varios aspectos. Para comenzar recordemos que si bien es cierto que para los sectores que dependen de factores externos la política económica es relativamente poco potente, lo mismo no es cierto para aquellos sectores que producen básicamente para el mercado interno. Es así que el deterioro del sector industrial, que mostró en el 2015 una tasa de crecimiento negativa de 1.3%, muestra la clara ausencia de políticas públicas capaces de estimularlo. En el caso del sector agropecuario, que muestra la tasa de crecimiento más baja del último quinquenio, situada en apenas el 0.4%, expresa el descuido gubernamental con este sector que falsamente prometió proteger y estimular, así como su poca efectividad para prepararlo para enfrentar los factores climáticos que lo afectan.
La situación de la construcción tampoco resulta halagüeña, ya que este sector mostró en el 2015 una tasa de crecimiento real de 6.8%, la cual también resulta ser la más baja en el último quinquenio.
En los cuatro años previos esta alcanzó un promedio anual simple de 24.6%. En esto asumió un papel importante el hecho de que el actual gobierno no logró honrar su promesa de "priorizar la inversión pública". En efecto, de acuerdo a estadísticas del MEF, el gasto gubernamental se redujo en 4.8% durante el 2015, como producto de una clara incapacidad de cumplir con la puesta en marcha de nuevos proyectos, como la poca eficacia mostrada por los encargados de las recaudaciones fiscales. Se trata de una situación profundamente ineficiente si se tiene en cuenta que todo esto se dio en una situación en la que la deuda pública se elevó en $1,990.7 millones, es decir, en 10.9% en relación con el 2014.
En el plano social tampoco se han visto cumplidas las promesas del actual gobierno. En el plano del empleo, por ejemplo, no solo se observó una expansión de la tasa de desocupación y de la informalidad, sino que se dieron fenómenos claramente vinculados con la desaceleración, tal como lo es el hecho de que el empleo asalariado de las empresas privadas se contrajo por primera vez en muchos años durante el 2015. Se trata de una caída leve, de cerca de 948 empleados, que marca, sin embargo, el paso de una situación expansiva a una de estancamiento y deterioro.
Teniendo en cuenta, además, las crecientes dificultades en la salud, educación, acceso al agua y la seguridad ciudadana y otros problemas se concluye que la situación económica y social de país durante el gobierno del presidente Varela más que progresar se ha venido deteriorando. Más allá de una ruidosa campaña de propaganda destinada a elevar la deteriorada imagen del gobierno, la acción del equipo de gobierno no parece estar en la capacidad de poner en práctica medidas rectificadoras de políticas públicas.
Economista