El antes y ahora de la crisis
En abril del 2013, el periodista del Grupo Clarín, mayor conglomerado de medios de Argentina, Jorge Lanata había dado el primer aviso sobre acciones desde oficinas de abogados en Panamá, en este caso, la investigación periodística denominada "La ruta del dinero K", sobre los expresidentes de ese país Néstor y Cristina Kichner, y un entramado de cuentas, testaferros y paraísos fiscales.
Luego fue España con los casos Gurtel y la Trama Nos, este último involucraba a miembros tan prominentes de la familia real española, como la hermana del actual rey Felipe VI. Estas investigaciones ya están en manos de la justicia de ese país en fase de juicio.
Más recientemente, desde Brasil, el escándalo Petrobras, la mayor empresa petrolera del continente que involucra una trama de corrupción entre empresas, oficinas de abogados, políticos, etc. Incluso la justicia de ese país ha solicitado información.
Esta es la verdad: La oficina de abogados en Panamá Mossack & Fonseca avisa a sus clientes el 1 de abril de este año que han sido objeto de un robo de información. Luego nos enteramos de que esto había sucedido hace un año. Mi pregunta es, cómo es posible que hasta ahora las autoridades panameñas supieran de algo que, a la postre, ha infringido un daño de proporciones aún incalculables al país y su nombre. No entiendo la razón por la cual todavía el Gobierno no ha iniciado una investigación de oficio a esta firma. Si esta información no es sustraída ilegalmente de sus oficinas, no hay escándalo. Entonces, lo sucedido ahí ahora afecta comercial, financiera y políticamente al país. Aquí hay que determinar su nivel de responsabilidad. Que tengan problemas con un cliente, o dos, lo entiendo. Pero la magnitud de lo que ha salido a la luz merece algo de investigación profunda.
Otro tema es la pésima estrategia de defensa ejercida tanto por los personeros del Gobierno como por la firma de abogados mencionada. Fue un grave error no separar los temas: el problema de la firma es de ellos. El problema del país es su imagen y eso le compete al Gobierno y al resto de la sociedad.
El daño está hecho. En todo el planeta se habla de Panamá y no precisamente de manera amable ni en los mejores términos. Por supuesto que ahora, todos los que compiten con nuestro país en cualquier nivel y forma nos va a rematar para aprovechar nuestra vulnerabilidad.
Cuanta organización o país que no nos ha podido doblegar en el tiempo con exigencias que los beneficien y en detrimento nuestro va a emplearse a fondo contra nosotros.
Por esto, el Gobierno debe convocar a todas las fuerzas del país para trabajar en el control de esta crisis, que no tiene precedente parecido hasta la crisis con Manuel Noriega o la quiebra del Canal Francés.
Hay que utilizar todos los recursos diplomáticos con los que contamos. De igual manera, es la oportunidad de una ofensiva total para vender a Panamá como un destino turístico, ya que tanta gente tiene curiosidad por nosotros.
Estoy seguro de que si hacemos bien las cosas, vamos a superar este escándalo mundial en el que panameños sin ética ni responsabilidad de país, y pensando solo en sus mezquinos intereses, nos han metido. Lo hemos hecho antes, lo haremos ahora.
Ingeniero. Estratega-Consultor Político.