default

El antifeminismo y el feminicidio

Por: Redacción 25/09/2013

Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Médico

Hace muchos años, en nuestro país privaba el antifeminismo y la mujer era tomada como objeto de la casa y su actividad laboral se limitaba a ser empleada doméstica o maestra, decían entonces que porque, al atender niños, semejaba la labor de esa mujer en el hogar.

No puedo creer que hombres tan inteligentes tuvieran ese pensamiento. Pero no debemos olvidar la influencia española, donde tenían a la mujer como esclava. Ya desde entonces, los hombres creían que la mujer era un objeto y que podían hacer de ellas lo que les viniera en gana. Gracias a Dios que no viví en aquella época, aunque mi niñez fue parte de la misma, pero tuve la suerte de tener la influencia de mi madre que tenía pensamientos de avanzada; siempre quiso estudiar una profesión y no pudo ser más que telegrafista y que nos decía que ella siempre pensaba que si algún día se casaba y tenía hijas mujeres, serían profesionales. Y lo fuimos mi hermana y yo. Es por esto que José Domingo Arias habla tanto de la igualdad de la mujer, porque viene de esa familia.

Y tiene mucho que hacer, de ganar las elecciones, porque aún en Panamá existe la discriminación femenina. No son todas las mujeres que tienen igual salario que los hombres, por igual trabajo y, no satisfechos con tratarlas como seres de segunda clase, encima se dan el lujo de matarlas sin asco y algunos se suicidan después como grandes cobardes. No permito que eso suceda en nuestro país y en muchos otros, pero lamentablemente puedo hacer poco o nada al respecto. ¿Es que los hombres que cometen ese horror no piensan en los hijos que quedan huérfanos, en los padres que pierden una hija y en el ser humano al que ellos le truncan la vida como si fuera un pollo que le dan vuelta por el pescuezo?

Lamentablemente, esos hombres son enfermos mentales y emocionales; son seres que no han madurado en su vida, con una falta de educación y conocimiento de los valores, que provoca pedir a Dios que los quite de la faz de la tierra, pero antes de que cometan los feminicidios. ¿Con qué traumas se levantan los hijos de esa unión que quedan huérfanos pensando el resto de sus días en que su madre murió a manos de su padre o del compañero de turno, y de que ese hombre, o también murió o estará en la cárcel? Pero es que esos hombres son desequilibrados, con complejos de inferioridad, tal vez mal educados por sus padres o crecidos en hogares sin padres por ser irresponsables y que, a su vez, imitan lo que han tenido. Sea cual sea el fenómeno, el culpable es un hombre o varios hombres irresponsables, como ya dije.

Estoy totalmente de acuerdo con aumentar la pena para el que cometa un feminicidio, si es que no cometió la cobardía de quitarse la vida. Pero eso sí: nada de disminuir la pena por buena conducta, que se aguanten los 30 años para ver si aprenden los otros que tienen en su mente asesinar a sus mujeres. Pero aquí, desde que entran a las cárceles, ya piensan en rebaja de pena. Nada de eso. Es indispensable enseñarles que el homicidio que cometieron no puede quedar impune.

Y advierto que no soy feminista; soy apenas defensora de los derechos de las mujeres, pero de ninguna manera soy fanática porque de lo único que lo soy es del Base Ball. Pero me revuelve mi pedazo de estómago pensar que esos hombres lleguen hasta el extremo de quitar vidas porque no saben controlarse ni han aprendido a madurar y a ser hombres de bien, que bastante que existen en Panamá. Cada vez que leemos una noticia de este tema, provoca hacer lo que no se debe ni pensar; pero no podemos hacer nada porque, o se deja a la justicia terrenal o a la divina. Insisto en que nuestra justicia no debe flaquear en nada al condenar a un asesino de mujeres y la justicia tiene que ser justa, aunque sea una vez en la vida.

Preparemos a nuestros hijos para que no sean más tarde asesinos de mujeres por falta de esa educación. Si no hay padres, que las madres les enseñen lo que deben aprender.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026