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El Antropoceno y las energías ambientalmente amigables

Por: Redacción 12/10/2016

En un informe oficial del International Geological Congress, un grupo de trabajo establecido para estudiar el fenómeno del Antropoceno, ha llegado a la conclusión de que la Tierra, a partir del año 1950 se encuentra en dicha época geológica. De acuerdo con los conocedores del tema, esto significa que el cambio oficial desde el Holoceno, en el que floreció la civilización hasta hace poco, hacia el Atropoceno, donde los humanos nos convertimos en la fuerza determinante de los cambios en los ecosistemas, será reconocido en algún momento de los dos próximos años.

Se trata de un importante llamado de atención sobre el hecho de que los humanos estamos generando peligrosos impactos ambientales, los que más allá de ciertos umbrales pueden acelerar la ya existente destrucción masiva de vida, llegando a poner en duda la existencia de la especie humana en las condiciones en que la conocemos. Solo para ilustrar la situación podemos señalar que la actual huella ecológica de la humanidad supera la biocapacidad de la Tierra en 60.0%. De continuar la tendencia presente, la superará en 100.0% hacia el 2030.

Frente a esto hay quienes piensan en que la solución es simple y de carácter puramente tecnológico, desechando la necesidad de ajustar las relaciones sociales de producción, distribución y consumo, como elemento indispensable para lograr la sostenibilidad. Se trata de una visión errada.

Tratándose de la energía se debe tener en cuenta que el actual modelo de economía, centrado en la generación de ganancias y su incesante acumulación como capital, ha venido operando la llamada paradoja de Jevons, de acuerdo con la cual la introducción de tecnologías ahorradores de energía, en la medida que la abaratan, resultan en un incremento del consumo productivo y personal de la misma. En este caso, si se trata de los combustibles fósiles, se mantendrá en aumento el efecto invernadero.

Para algunos, esto puede ser superado sin mayores cambios en el modelo económico-social, recurriendo a las llamadas tecnologías limpias. Sin embargo, esto tampoco está muy claro. En primer lugar, porque las mismas necesitan de insumos muy escasos, como son la plata, el “indium” y el antimonio, que necesitan de una intensa actividad minera. Se trata de una escasez creciente, ya que de acuerdo con los estudios disponibles, apenas existen reservas de estos elementos para los próximos 20 años.

Además, la minería precisa de una gran cantidad y creciente necesidad de energía. Por ejemplo, mientras que la relación energía producida - energía utilizada (Eroi) es de entre 10 a 1 y 20 a 1 para el petróleo, es de apenas de 1.8 a 1 para le eólica y de 1.6 a 1 para las plantas solares concentradas. A esto se debe que estas energías alternativas son altamente contaminantes del ambiente con químicos.

Entonces, no solo precisamos de nuevas formas tecnológicas. Necesitamos, tal como propone el papa Francisco, construir una sociedad solidaria, que asegure la equidad social y la sostenibilidad ambiental.

Economista

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