El ardor de las elecciones, a dos años de la contienda…
Las reformas electorales son un mecanismo genuino de diálogo y busca de consenso para mejorar la democracia.
Las reglas del juego se arreglan después de cada elección así se echan a un lado las pasiones, mente fría para evitar personalizar el asunto y ver las reformas desde la perspectiva nacional, no de cada colectivo.
Cada gobierno ha impulsado este debate después de 6 meses de la elección, se instala la comisión y sesiona por un año aproximadamente. Hoy ya estamos atrasados. Ahora empiezan a perfilarse los nuevos actores políticos y es posible que entre más cerca estemos de la elecciones mandará con más fogosidad los intestinos, no el razonamiento y la estadística. Se legisla por conveniencia y cálculo. Por su puesto, con este cálculo las reglas no son justas e iguales, sino consejeras al beneficio de quien tiene el poder en el momento, lo más justo por ende, sería procurar evitar alguna modificación para que no metan camarones.
¿Por qué la Asamblea no lo discutió en su hora? es un órgano político por excelencia, hay un documento analizado por más de un año que trae mejoras sustanciales a la democracia, a pesar de ello no hubo voluntad para sacarlo al pleno. Algo que urge cambiar es la procedencia de los fondos para las campañas, que se permita la divulgación de los donantes de la campaña. Otra son los topes de donación para lograr elecciones y campañas mediáticas y logísticas mas equitativas.
Todo depende de los honorables que nos han demostrado su capacidad en aprobar leyes es un tronar de dedos. La Asamblea tiene una facultad que si la usa con sabiduría debe entender que las leyes son legítimas cuando la sociedad las acepta como suyas.
Si se discuten las reformas electorales es probable que puede haber insatisfacción en los grupos que se sientan burlados, los que pueden evitar un fraude son los actores que deben actuar con ética electoral. Los candidatos deberán comprometerse nuevamente en un pacto ético que no es logró en la contienda pasada.
A dos años del torneo, los ánimos ya están prendidos, las intenciones de introducir la segunda vuelta electoral, la paridad, y otros temas acalorados, con una Asamblea con la mayoría de diputados oficialistas, da la impresión de que se pueden hacer los sacos a la medida de quien favorecen. Por eso, mucho cuidado. Si la voluntad es aprobar el documento consensuado por todos los partidos, amen, de lo contrario por más buenas intenciones que haya pueden ser mal interpretadas por los acalorados debates.
Periodista.
