El arroz nuestro de todos los días
Hay que confesar que el arroz es sagrado para la mayoría de los panameños. Meterse con ese producto agrícola es casi una declaración de guerra y más de uno estaría dispuesto a cerrar calles por el arroz.
Para entender la magnitud del problema es importante decir que Panamá tiene el consumo más alto de arroz en la región. Se estima que en promedio cada panameño consume 176 libras de arroz al año.
La cifra lo puede dejar con hambre, pero hay que entender que en la dieta de los panameños el arroz es obligación. Los precios al consumidor han ido subiendo paulatinamente. Hace cinco años una libra de arroz podría costar 30 centésimos, pero hoy no se consigue por menos de 50 centésimos.
Las explicaciones son muchas y simples. La producción de arroz ha ido cayendo con los años, influenciada por los altos costos de producción y algunas plagas (ácaro spynky), que redujeron dramáticamente las hectáreas sembradas.
La escasez de arroz ha sido constante en los últimos años, lo que ha provocado importaciones por desabastecimiento.
Se estima que en Panamá operan por lo menos 93 procesadoras que se encargan de transformar el arroz en cáscara a arroz pilado para el consumo humano. De esta cantidad 61 corresponden a molinos y 32 a piladoras.
En las últimas semanas se registra un nuevo incremento de precios al consumidor. Los costos de algunos insumos agrícolas son la excusa para subir este importante producto.
En diferentes administraciones siempre ha salido a relucir los problemas del arroz. Algunos ministros lanzaron planes de financiamiento para incentivar la actividad.
Sin embargo todavía persiste el problema. Productores sufriendo para cultivar, molineros lidiando con las compras y comercializadores especulando con los precios. Al final el consumidor pagando los platos rotos de todos los anteriores.
