El Ártico se desangra
El Ártico se deshiela. Bajo esa mole blanca afloran minerales, petróleo, gas, y pesquería. En un gesto de fuerza, algunos países como Rusia ya se han posicionado y enarbolan su bandera a más de tres mil metros de profundidad. El cambio climático provoca el deshielo de los polos. Pero la codicia de algunos países acelera ese proceso de manera todavía más.
Los “dueños” de los 50,000 kilómetros cuadrados de hielo menguante –la menor extensión desde 1979- son Rusia, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Noruega. Pero las disputas, discusiones y pataleos por hacerse con una parcela de Ártico, también incluyen a Islandia, Suecia y Finlandia. Bajo la aparente tranquilidad de esas aguas semicongeladas se esconden el 30% de las reservas de gas y el 13% de los yacimientos de petróleo, además de oro, plata, níquel y diamantes, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. Las consecuencias de este deshielo no tienen precedentes. “Estos cambios amenazan con disparar una serie de mecanismos de cambio abrupto y consecuencias globales, que podrían ir encadenándose en un efecto dominó que supone un claro riesgo de cambio climático peligroso”, afirman Carlos M. Duarte, profesor de investigación del CSIC, y Guiomar Duarte, experto en consumo y medioambiente, para el diario El País.
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