El banano, maíz, subdesarrollo y evidente carencia de equidad
Todo el que se inicia en el estudio del subdesarrollo descubre, como lo postuló hace mucho tiempo Raymond Barre en su obra “Le dévelopment économique. Analyse e Politique” (1958), que entre sus características básicas se encuentra la extrema dependencia en relación a la exportación de un solo o unos cuantos productos, rasgo estructural este que genera un funcionamiento perverso que además de ser inestable, resulta incapaz de evolucionar hacia una estructura diversificada que asegure el funcionamiento sostenible de la economía.
La carencia de estabilidad y ausencia de sostenibilidad de la producción generada por la lógica de los modelos extrovertidos, concentrantes y excluyentes se hace evidente a cualquiera que visite lo que fueron las áreas de producción bananera del Barú. Se trata no solo de plantaciones que desaparecieron, así como de infraestructuras de tratamiento y empaque en ruinas. Se trata principalmente de una población que, explotada antes por la transnacional, lucha ahora por su sobrevivencia, enfrentado con valentía los abusos a que ha venido siendo sometida. Esta es una dura situación que ha significado un importante decrecimiento de la población, la que se vio mermada en cerca de 8.0% entre el año 2000 y el 2010.
La difícil situación a que se ve sometida la población trabajadora de Barú se puede ilustrar con dos ejemplos. Es así, en primer lugar, que esta ha tenido que afrontar serios abusos en sus procesos de liquidación laboral. El más notable y escandaloso del mismo es el hecho de que en la liquidación realizada por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral este organismo le descontó a los trabajadores la cuota se seguridad social la que, pese a esto, no fue entregada a la Caja de Seguro Social, produciendo un grave perjuicio a los trabajadores. A esto, en segundo lugar, se añade el hecho de que después que algunas autoridades locales promovieran la producción masiva de maíz en el área, el Gobierno central, siguiendo con su política aperturista, autorizó la importación de este producto en cantidades tales que han deprimido el precio del mercado mayorista hasta niveles que amenazan con completar la ruina de los ahora pequeños productores agrícolas de Barú.
Esto muestra no solo la incapacidad del modelo económico vigente de promover el bienestar de la población trabajadora, expresa también el carácter insaciable, corrupto y carente de ética de los sectores dominantes del país. La solución de los problemas que sufren los pobladores de Barú pasa por la aplicación de una política agropecuaria nacional centrada en la promoción del desarrollo humano, la cual deberá estar guiada hacia la seguridad alimentaria y el desarrollo agroindustrial. Para esto resultan indispensables elementos tales como la protección del mercado interno, la organización de los productores, el acceso al crédito, la extensión agrícola para el desarrollo tecnológico sostenible, la disponibilidad de los insumos y el desarrollo de canales no especulativos de comercialización. Sobre todo será necesario que se les entregue la tierra en propiedad a los trabajadores para hacerla producir.
Economista.
