El brazo de la ética
Vivimos en la oscuridad. El horizonte ético se lo han cargado los poderes. Hemos puesto la estupidez de moda y, este modo de vivir es tan necio como destructivo, porque nos lleva a la indiferencia de unos para con otros. Pienso, por consiguiente, que debemos recuperar y hacer recuperar al ciudadano de hoy la capacidad por el entusiasmo.
El que las personas se vean incapaces por cerrar acuerdos que requieren consensos ciudadanos, en parte es debido a una dejadez o abandono hacia los derechos básicos de participación.
También viven en la oscuridad las finanzas públicas. Por muchos códigos de buenas prácticas de transparencia que se propaguen, si luego el brazo de la ética no acompaña a la letra impresa, de nada sirve. Unos se taparán a otros, y los otros a los unos, y así tenemos lo que tenemos, paraísos fiscales desbordados por evasión de capitales.
Ante esta realidad bochornosa, tampoco nos podemos quedar de brazos cruzados, el universo de la responsabilidad y de los valores morales deben ponernos en movimiento y no dar la espalda a esta situación cada día más ennegrecida, por la carga de hipocresía y podredumbre que conlleva.
La ceguera ética es tan fuerte en la sociedad actual, que todo se confunde. La misma economía se mide por el máximo beneficio, sin apenas moral alguna.
Igual sucede con la política, se mide por los máximos votos. En lugar del bien de todos, se busca el bien de los adictos al partido. Ahora lo que prevalece es nuestro instinto más salvaje en lugar de una escala de bienes-valores, que hay que universalizar bajo el paraguas de una ética común. Sin duda, la ética debe orientar toda actividad humana. De lo contrario, las sociedades se deshumanizan.
Víctor Corcoba H.
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Escritor, España.