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El caballero oscuro de Denver


Aviva Levy (opinion@epasa.com) / Colaboradora.

Un “chico normal” y “tímido” fue la descripción dada por vecinos de James Holmes de 24 años de edad, quien interrumpió en un cine en Aurora, un suburbio de Denver, Colorado, en los Estados Unidos, el sábado 21 de julio, cargando consigo dos revólveres, una pistola, un rifle, granada de humo y presuntamente disfrazado del villano de la película en estreno que se estaba presentando en esos momentos “The Dark Knight Rice” (El Caballero Oscuro), la última de la serie Batman.

Este joven no fue a ver la película, él fue para matar y hacer realidad una fantasía suya dejando 12 muertos, entre ellos una niña de seis años de edad e hiriendo a más de 50 personas.

Esa noche trágica se convirtió este joven James Holmes en un personaje tan famoso como el mismo Batman. Sabemos dónde compró sus armas y hasta podemos estimar el precio que pagó por ellas, sabemos también que lo hizo todo legalmente. Aun así, existen debates sobre la legalidad de armas y de la manera en que un civil la adquiere. Por un lado existen leyes, reglamentos, registros, etc., que pretenden asegurar que cada arma, cada bala, cada explosivo caigan en manos responsables y esto se aplica dentro de instituciones como lo son las fuerzas militares, policíacas, agencias de seguridad, pero para un mercado civil en el cual la venta de armas de fuego o las consideradas armas de guerra es un negocio tan lucrativo y difícil de controlar que no hay muchos que quieren responsabilizarse y trazar nuevas leyes y restricciones.

Por otro lado, tenemos el problema de quién es el que compra un arma de fuego. Dudo mucho que alguien le haya preguntado al joven James para qué quería un arma, era suficiente portar un récord policivo limpio, ningún antecedente de haber sido internado alguna vez en una institución de salud mental. Obvio que estos hechos no son excusas a los asesinatos que cometió dentro del cine, y tampoco serán válidas las búsquedas que de seguro se darán en echarle la culpa a la violencia en el cine, videojuegos, pornografía, acceso en internet a la información de toda clase y sobre explosivos, antecedentes familiares… en fin; y aquí es donde podemos preguntarnos: ¿cuántos jóvenes, igual que James, no están expuestos a lo mismo? ¿Cuántos van y cometen masacres?

Nos informan también de los logros académicos de este “presunto, sospechoso” pistolero, incurso en un programa investigativo en neurociencia en la Universidad de Colorado, luego de haberse graduado en el 2010 con honores de la Universidad de California obteniendo un título de posgrado en Neurociencia.

Nos aseguran que James voluntariamente está en un proceso de retiro del programa. Desde mayo de este año, este joven se estaba preparando, comprando armas y granadas, máscara de gas, chaleco antibalas, o sea que todos sus actos fueron meditados, calculados, y hasta ejecutados de una manera, se podría decir, profesional. Pero el joven James, ya detenido, tiene una abogada defensora que hará todo lo posible para ganar el caso.

Así y con los hechos prácticamente expuestos ante nosotros, no es difícil adivinar que ella tratará de demostrar que su cliente sufre de algún trastorno de la personalidad, algo que comúnmente llamamos sociópata o psicópata. Un famoso sociópata fue Ted Bundy, aun diagnosticado su padecimiento, le fue aplicada la pena capital. No será fácil diagnosticarle a James Holmes un trastorno de este tipo y tampoco creo que sus actos y actuaciones lo ayudarán en algo.

El lunes 23 de junio, luego del fin de semana sangriento, fue la primera aparición del “acusado” y su abogada ante un tribunal y las cámaras se enfocaron en un James Holmes de cabello teñido rojo, extremadamente “ajeno a lo que ocurría a su alrededor” (según lo que nos describen en palabras)… pero lo que se percibe viendo las imágenes es que este joven está siguiendo su plan, seguirá su plan aunque su actuación es cuestionable. Mientras que el juez leía y explicaba las razones por las cuales James está detenido por las autoridades de Denver, Colorado, James Holmes estaba literalmente durmiéndose, trataba con éxito mantenerse despierto, pero no alerta. Yo me atrevería a decir que estaba medicado con algún tipo de tranquilizante.

James Holmes hará otros papeles, luego del papel del villano, vendrá el del inocente y el de demente, papeles que no le traerán ni la gloria ni un premio de la academia de artes, pero ha logrado poner al personaje más famoso y admirado por grandes y chicos de tiras cómicas, Batman, a la par y como sinónimo de horror y luto.

Colaboradora.