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El cambio en educación


Desde el enfrentamiento entre la sociedad civil panameña y las autoridades gubernamentales, cuando se trató de imponer la reforma educativa de 1979, nunca habíamos estado más cerca de implementar los cambios que requiere el sistema escolar para sintonizarlo con las necesidades sociales del momento.

Esta visión optimista del panorama se fundamenta en variadas razones que incluyen la manifiesta voluntad política del Gobierno Nacional de enfrentar el tema con valentía y determinación, el nombramiento de una Ministra de Educación que fundamenta sus decisiones en valores y no en intereses políticos, y el agotamiento de los padres de familia y educadores, cansados de ver como se pierden las esperanzas de un desarrollo con justicia por la falta de un sistema educativo que forme a los jóvenes panameños de manera integral.

Muchos pueden estar insatisfechos con la velocidad de avance, pero es justo reconocer que hay que vencer una desconfianza generalizada por los frecuentes intentos fallidos durante más de treinta años, y por el ambiente de confrontación entre los actores del sistema, actitud que no hemos podido erradicar completamente. Habrá que seguir intentando, demostrando firmeza de convicciones, construyendo consensos, enfrentando las deficiencias en todas las áreas, promoviendo la participación de todos en el proceso, y aceptando y valorando las diferentes opiniones que surjan en el camino.

Debemos seguir empeñados en mejorar las condiciones de los docentes, tanto económicas como de formación, adecuando la infraestructura escolar y su equipamiento, actualizando contenidos de libros y programas, revisando el plan de estudios y, en general, dando los pasos que nos acerquen al modelo de educación que siempre hemos soñado para nuestros hijos. No perdamos esta oportunidad.