default

El Camino de Santiago


Querido Director,

Usted no tiene por qué saber que el Patrón de España es el Apóstol Santiago, uno de los doce discípulos que compartieron la Última Cena con Cristo Salvador. El pobre Apóstol fue ejecutado por los romanos en Jerusalén, pero gracias a lo que la Iglesia Católica llama con infinita bondad un proceso de traslación, hoy se veneran sus restos en una cripta de la Catedral de Santiago de Compostela, capital espiritual de Galicia. Independientemente de si el cuerpo llegó o no a Santiago o si lo hizo por tierra o mar y añadiendo que durante la Reconquista sobre la dominación árabe en los siglos VIII-XV el propio Apóstol, montado en un caballo blanco y blandiendo una espada flamígera ayudase decisivamente a los guerreros cristianos, hoy la ciudad, la Catedral y el sepulcro, son objeto de veneración por cientos de miles de peregrinos que todos los años acuden a Compostela.

Desde el S. X y procedentes de Francia y Centroeuropa, caballeros, hidalgos y en menor medida, plebe, peregrinaban a caballo o a pie para purgar sus pecados o agradecer dádivas recibidas. Esos devotos transitaban por el llamado Camino de Santiago o también Camino Francés y que fundía en el pueblo navarro de Roncesvalles, tres ramas de acceso. Sólo el recorrido español son 700 km. y los europeos, tenían alrededor de 1,000, así que la peregrinación, de ida y vuelta, podía durar aproximadamente un año. A lo largo del camino surgieron decenas de monasterios que se encargaban de reconfortar espiritual y materialmente a los peregrinos, eso sí, cobrando alguna cantidad. Los bandoleros españoles, también muy católicos, no distinguían muy bien a los asaltados y desvalijaban a todos los que podían; como pasa siempre en la vida, alrededor de un acontecimiento espiritual, en muchos casos fervoroso, nace un negocio que al final también redunda en el bienestar de los habitantes del camino. Lo más importante de un punto de vista artístico es que con los peregrinos, nace el arte románico, que jalona Francia y España de varios cientos de iglesias, monasterios y abadías de un estilo arquitectónico inigualable en su proyección y cercanía hacia Dios. En España el radicado en la provincia de Palencia es, con mucha diferencia, el más puro.

Este año es año Xacobeo (antes Jacobeo), que significa que el día del Patrón cae en domingo, lo que no volverá a repetirse hasta el 2031. La Monarquía Española rinde homenaje al Santo desde 1643 y siguiendo la tradición, el Rey D. Juan Carlos el pasado domingo, de impecable chaqué, le hizo en resumen las siguientes peticiones: Unidad entre los hombres y las tierras de España; Superar la grave crisis que padecemos; Apelación a los políticos y sindicalistas para que antepongan los interés generales a los suyos propios y, por fin, trabajo para los jóvenes. Usted comprenderá, que son peticiones y palabras bonitas que ya le aseguro desde aquí, caerán en saco roto entre nuestra clase política que, por cierto, acudió en masa para “hacerse la foto” (también los mismos políticos que legislan en contra de todos los mandamientos de la Iglesia). El Camino se puede hacer completo o por tramos. Es una experiencia inigualable y no sólo por las graves ampollas que martirizan los pies desde la primera jornada. La mayoría lo hace en solitario y en esos veinte o treinta días de soledad recorriendo pedregosos caminos o sin poderse guarecer de la más que probable lluvia, da tiempo a meditar sobre la vida, la familia o la profesión y créame que miles de europeos e hispanoamericanos han cambiado su orden de valores después de haber hecho el Camino. Si es verdad que el hombre vive desde los primeros tiempos de los mitos y de la tradición, convendrá conmigo que en el mundo actual sacrificar el cuerpo, renunciar a las comodidades habituales y disfrutar de la naturaleza que nunca cambia, son el mejor antídoto contra el exacerbado materialismo que se nos quiere imponer.