El CEN del PRD y los gringos
El próximo 30 de octubre, alrededor de 4,200 delegados reunidos en el Congreso Ordinario del PRD tendrán la histórica tarea de escoger el nuevo CEN que ha de regir los destinos de este importante colectivo político. Y una variable política para tener en cuenta es la presencia de los gringos en el quehacer nacional que no ha variado en lo absoluto, con la retirada del último soldado estadounidense de nuestro territorio el mediodía del 31 de diciembre de 1999. Desde la propia independencia el 3 de noviembre de 1903 hasta nuestros días, los gringos han intervenido abierta o solapadamente, a petición o por propia impronta, en los asuntos internos del Estado panameño, particularmente en la designación del presidente de la República. Una muestra reciente de dicho intervencionismo lo constituyó la alianza que llevó a la victoria electoral al binomio Martinelli-Varela (2009-2014), cohabitada en una de las recámaras de la Embajada estadounidense en Panamá. En la designación de los directivos del PRD, como también del probable candidato presidencial -decisiones que serán adoptadas en primera y última instancia en este Congreso- los gringos intentarán incidir de una u otra manera en las decisiones de los delegados, he allí uno de los peligros que corre un partido político, cuyas disposiciones no estén fundamentadas en sólidos principios ideológicos. En las relaciones con el Gobierno norteamericano, uno de los candidatos a secretario general tiene una historia que es necesario poner de manifiesto para que sirva de antecedente de quién además podría ser el candidato presidencial del PRD en 2019.
El máximo legado del torrijismo es la eliminación de la presencia colonial norteamericana en Panamá (bases militares y Canal administrado por los gringos) y ese legado estuvo en peligro durante los años que se planteó la creación del "Centro Multilateral Antidrogas (CMA)". El CMA "nació de una propuesta del presidente Ernesto Pérez Balladares en reunión del Grupo Río en 1995" (Jesús Quintero y Herasto Reyes, Revista del Sur, noviembre de 1977). La corresponsal del diario La Prensa en Estados Unidos nos dice: "Solo los lectores con memoria de elefante se acordarán del CMA; "Centro Multilateral Antidrogas", que fue un tema candente durante la presidencia de Ernesto Pérez Balladares. Es un acuerdo que para suerte nuestra nunca se firmó. Recordarán que por 1995, cuando se acercaba la retirada militar estadounidense acordada en los Tratados Torrijos-Carter, el gobierno de Pérez Balladares rechazó gestiones estadounidenses hacia la retención de algunas bases en el Istmo, pero ofreció la creación de un "centro multilateral antidrogas" en Howard. Pero las negociaciones fracasaron porque, en gran medida, Estados Unidos rehusó pagarle un alquiler a Panamá o aceptar que el acuerdo fuera por menos de 12 años". (Betty Brannan Jaén, La Prensa, 24/7/2005).
Mitchel Doens en su obra "Para bailar tango se necesitan dos", afirma que Pérez Balladares rechazó el CMA porque los norteamericanos proponían establecer bases militares. Motivo por el cual los gringos le quitaron la visa. ¡Así de sencilla es la cosa!
Abogado y analista político.