El Cine Negro
Querido Director:
Mi generación no tuvo la oportunidad de asistir a los estrenos de lo que durante veinte años fue uno de los grandes géneros del cine, que fue el llamado “Cine Negro”.
Ahora que casi todos tenemos en casa televisión por cable y 200 o 300 canales, algunos están dedicados en su totalidad y permanentemente a proyectar películas llamadas “antiguas”, es decir de 1930 hasta mediados de los 80 del pasado siglo. Durante 25 o 30 años (1930-1960), Hollywood produjo varios centenares de películas, muchas de bajo presupuesto y donde se consagraron grandes actores como Bogart, Edward G. Robison, James Gagney y otros muchos que interpretaban bien al policía o al malvado en unos filmes donde además había una rubia que fumaba unos cigarrillos que a nosotros nunca nos salía igual el humo, vivía con el asesino en un hotel de tercera, por la ventana se intuía un cartel intermitente de neón exterior y los dos bebían bastante whisky y cuando discutían, terminaban besándose de nuevo, y el llamándola “Nena”.
Las circunstancias históricas y económicas de Estados Unidos sobre todo entre guerras mundiales propició que en la realidad se diesen muchos de esos casos luego llevados al cine, pues la mafia italo-americana, la ley seca, el desarrollo portuario, la corrupción política, hicieron que apareciesen personajes ya legendarios como Capone, Anastasia o los sindicalistas que desaparecen sin dejar rastro.
Es curioso y haga usted buena memoria como para la mayoría de los espectadores, si se es joven, el malvado, ladrón, villano o asesino tiene bastante atractivo porque encarna a un adulto que vive un mundo sin leyes ni obligaciones.
Frente a este tipo suelen aparecer los defensores de la ley que son honestos policías que están casados con unas morenas no muy guapas, pero muy hacendosas que saben hacer un delicioso “cheesecake”, viven en una casita no lujosa, pero si muy digna en las afueras de la ciudad y tienen varios hijos. En muchos casos la tentación ronda al policía o fiscal incluso llega hacer la cuenta de lo que podría pagar si llegase aceptar el soborno correspondiente, pero en muy pocas ocasiones y películas lo acepta y en ese caso siempre le sale mal.
El final de prácticamente de todos estos films es la muerte a tiros del granuja. En algunos países occidentales y lamento decirle que también en España, la parcial destrucción del concepto tradicional de familia, las leyes que permiten e incluso incentivan el aborto y la eutanasia, y sobre todo el fracaso escolar acompañado de una pérdida casi completa de autoridad de los profesores, están propiciando la aparición de importantes grupos sociales que viven en la marginación. Una parte de esos colectivos, además de su gran infelicidad personal se arrastran indefectiblemente hacia el delito y algunos de estos, como usted sabe, proporcionan pingües beneficios como es el de la droga.
La sociedad civil ahora tan cacareada y sobada, debe tomar las medidas adecuadas para presionar a los gobiernos de turno para que controle primero y después erradique esas situaciones de desigualdad y desesperación que hacen que todos los días en nuestras ciudades se estén viviendo escenas completas de Cine Negro.
Lamentablemente las últimas estadísticas nos dicen que los adolescentes españoles tienen un 95% de su cerebro ocupado en expectativas puramente materiales. En el próximo artículo le hablaré de John Wheeler, que tiene mucho que ver con el Cine Negro, en este caso con una de las grandes películas de misterio de Alfred Hichcock.
Atentamente,
