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El Cisne Racista

Por: Redacción 16/11/2016

Nassin Nicholas Taleb, en su libro "El Cisne Negro", estudia eventos que son estadísticamente raros, pero que generan impactos significativos, siendo, además, de predictibilidad retrospectiva, es decir, que solo son explicados luego de su ocurrencia. Recientemente este tipo de fenómenos han ido apareciendo en bandadas: el "brexit" en Gran Bretaña, el resultado del referéndum en Colombia y la reciente elección de Trump.

Este último fenómeno no solo ha significado que un personaje xenofóbico, chauvinista, misógamo, arrogante y profundamente demagógico ha logrado alzarse con la presidencia de los Estados Unidos. También refleja la presencia dominante de un electorado que, ya sea por desesperación, temor, ira, o cualquier otro motivo, decidió votar por quien ha prometido, entre otras, reinstalar la tortura como mecanismo de interrogatorio, levantar un muro en la frontera con México, deportar a millones de inmigrantes y prohibir la entrada a Estados Unidos de cualquier persona que profese la religión islámica. Se trata de una situación que ha llevado a Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, a plantear, en un comentario titulado "Estados Unidos, nuestro país desconocido", que él estaba equivocado al pensar que la gran mayoría de los estadounidenses valoraban las normas democráticas y el Estado de derecho.

Las consecuencias de la presidencia de Trump, seguramente, serán graves. En el plano de la economía existen muchos riesgos e incertidumbres. Tal como lo ha señalado Krugman, "poner un hombre ignorante e irresponsable a cargo de la nación con la más importante economía del mundo son muy malas noticias". A nuestro juicio, es claro que las propuestas de Trump en lo económico se verán incumplidas. No es posible elevar el crecimiento económico al 3.5% anual y generar 25 millones de nuevos empleos, con base en una política contradictoria que promete reducir los impuestos a los más ricos, a la vez que se aumenta el gasto público y se reduce el déficit fiscal. Así mismo, es muy probable que Trump, ya sea por sus propios intereses o por las presiones de los sectores dominantes, desista de cualquier intento de desarmar las llamadas cadenas de valor internacional que aseguran las superganancias del capital financiarizado. Esto último, junto a su oferta de desregular todavía más al capital financiero y de también desregular las explotaciones petroleras, es lo que mantiene tranquilos a los mercados de valor.

En la medida en que Trump no logre cumplir frente a sus electores sus promesas de empleo y bienestar, es de esperarse que se enfoque más en los temas que tienen que ver con los tradicionales chivos expiatorios: los inmigrantes, los musulmanes, los intelectuales progresistas, los medios alternativos, las medidas que protegen el ambiente, etc. Es probable que las pequeñas naciones con sistemas financieros competitivos, que pueden reducir la recaudación de impuestos en Estados Unidos, también se encuentren en la mira, sobre todo si poseen un Canal que, según Trump, debería seguir siendo norteamericano.

Trump es el resultado de las contradicciones generadas por la globalización neoliberal. Él mismo las llevará al extremo. La alternativa entre una nueva civilización y la barbarie estarán a la orden del día.

Economista

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