default

El colapso del 'yo no voy'

Por: Redacción 26/04/2016

Panamá ha crecido vertiginosamente en las últimas décadas, en proporción a su área como también respecto a su población, la que supera los 3 millones de habitantes. Una ciudad de tal magnitud tiene grandes problemas por resolver, y uno de ellos es el transporte, tanto público como privado. La calidad y eficacia del transporte público es uno de los retos más grandes que tienen las autoridades por resolver.

Actualmente, el transporte es un verdadero caos y esto se refleja en una calidad del servicio, que es pésimo. Son conocidos los intentos por modernizar el transporte público, así como las unidades de servicio selectivo. Vivimos un colapso y anarquía total, de un lado los buses piratas, el pésimo servicio de los metrobuses y aunado a todo esto, el deplorable servicio del transporte selectivo, taxis desfasados, música vulgar de acuerdo con su gusto, en condiciones físicas paupérrimas, plagados de infracciones, involucrados en accidentes trágicos y cómplices de sicariatos que nos hacen pensar con temor si es uno de los que en su momento solicitamos sus servicios.

Pero como cada quien encuentra la horma de su zapato, el transporte selectivo panameño no es la excepción, les ha llegado la oferta de amenaza de desplazarlos, ganándoles terreno, acabándose con ello el juegavivo, el 'yo no voy', porque según ellos, son dueños de su taxi y sirven a quien les da la regalada gana.

Se trata del servicio Uber, cuyos conductores conforman lo que llaman una plataforma digital que conecta, a través de un sistema de posicionamiento global, a quienes necesitan un transporte, con aquellos que lo puedan suministrar. La empresa, valorada en unos $50 mil millones, a la fecha, según sus directivos, mantiene registrados en Panamá a poco más de 2,000 conductores, 30 mil usuarios o clientes, quienes defienden su derecho de escoger.

Ahora bien, Uber y los usuarios no son enemigos de los taxistas panameños, son producto del sistema de consumo, oferta y demanda y el servicio selectivo no escapa de esa realidad; lo que falta es una buena regulación. Uber emerge de una necesidad, ofrece un servicio que satisface a sus usuarios. Los autos son modernos y limpios, y llevan al pasajero a donde lo solicite y de manera oportuna, además, los mejores conductores de Uber son antiguos taxistas, que son tan amables como los demás y adicionalmente conocen en detalle la geografía de la ciudad.

Ante la demanda acuciante de taxis, que sirva la incorporación del servicio de Uber al mercado panameño para que el gremio de taxistas se esmere y mejore el servicio, pero sobre todo, se termine el 'yo no voy'.

Comunicadora Social

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026