El Congreso de Panamá de 1826
El próximo domingo, 22 de junio de 2014, conmemoramos el 188 aniversario del Congreso de Panamá, celebrado en 1826. La Sociedad Bolivariana de Panamá, fundada en 1929, en sesión solemne que llevará a efecto el lunes 23 del presente, rendirá —como todos los años— tributo de recordación de tan significativo hecho histórico.
La convocatoria del Congreso de Panamá —como se sabe— fue firmada por el Libertador Simón Bolívar en Lima el 7 de diciembre de 1824, apenas dos días antes de la batalla de Ayacucho. Así la invitación corrió pareja con la noticia de la victoria definitiva. Una vieja utopía comenzaba a realizarse en el Nuevo Mundo bajo brillantes augurios. La idea de una sociedad de naciones, que remonta a la antigüedad clásica y se conserva seguramente como una lumbre tenue en los claustros de la Edad Media para surgir vigorosa entre pensadores posteriores al descubrimiento de América, alcanzaba al fin su consagración como un hecho político respaldado por la voluntad de una nación soberana. Simón Bolívar, jefe de Estado del Perú, daba contenido real al concepto y lo presentaba a la humanidad como un proyecto necesario para su progreso y —según lo vemos ahora con entera claridad— indispensable para su misma supervivencia.
El contenido de la circular enviada por Simón Bolívar a los Gobiernos de México, Guatemala, Argentina y Chile puntualizaba entre otras cosas lo siguiente: “Tras 15 años de sacrificio dedicados a garantizar la libertad americana en un sistema de seguridad que, tanto en la guerra como en la paz, pueda ser escudo de nuestro destino, ha llegado ahora el momento en que los intereses y asociaciones que unen las repúblicas americanas aseguren un fundamento firme”.
En consecuencia, Bolívar sugería la reunión de una asamblea de plenipotenciarios que debería celebrarse en Panamá: “El día en que estos plenipotenciarios cambien sus credenciales se considerará inmortal en la historia de América. Cuando, después que hayan pasado 100 años y la posteridad haya hecho investigaciones sobre los orígenes de nuestro derecho internacional, se acordará de los tratados que han fortalecido nuestro destino y los tratados del estrecho de Panamá se recordarán con respeto”.
La intención del Libertador Simón Bolívar era formar una verdadera Liga Americana, sociedad de naciones hermanas, sociedad cuya fuerza federada se opondría a la Santa Alianza. Bolívar aspiraba a una unión voluntaria en América a diferencia de la unión impuesta coercitivamente por la Santa Alianza a naciones pequeñas e indefensas. Además, Bolívar tenía razones concretas para recomendar su plan a favor de una Liga de Naciones Americanas e insistir en él. Seguía temiendo a una intervención por parte de potencias conservadoras europeas. Y el Congreso de Panamá sería el mejor medio de poner coto de una vez por todas a esos intentos de injerencia.
Una nueva organización internacional se enfrentaría a otra antigua y con principios diametralmente opuestos. “Mientras en Europa todo está hecho por amor a la tiranía, en América todo está hecho por amor a la libertad”, señalaba en una de sus cartas famosas.
Aún se conserva el programa de esta primera Conferencia Panamericana que comprende los siguientes puntos: Los Estados del Nuevo Mundo se unirán bajo un derecho internacional común. Habría una base de igualdad en sus mutuas relaciones. Todo miembro de la Liga que se niegue a aceptar sus resoluciones debe ser expulsado. La Liga debía tener la facultad de mediador y arbitrar todas las disputas que surgieran entre los miembros, así como entre un miembro y una potencia extranjera.
Si una agresión externa o anarquía interna amenazaran la existencia de cualquier miembro, la Liga debería prestarle asistencia. Había que abolir las discriminaciones raciales. Debería rechazarse todo nuevo intento de iniciar experimentos coloniales en suelo sudamericano. Había que abolir el comercio de esclavos. Era preciso liquidar todos los vestigios del poder español en el Nuevo Mundo, etc., etc.
Finalmente, son estas notas un resumen en líneas generales de las resoluciones tomadas en el Congreso de Panamá de 1826. Lo demás es harto conocido por Panamá, los países bolivarianos (Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador) y por toda la comunidad internacional.