El consumismo puede ser un vicio como usar drogas
Dando una vuelta por uno de los centros comerciales que hay en mi ciudad, vi tantas cosas buenas para comprar que casi caigo en el consumismo. Quiero comenzar este escrito diciendo que comprar no es malo, sin embargo, enviciarse en hacer compras innecesarias puede ser un vicio tan fatal como el uso indiscriminado de alcohol y las drogas.
Hay muchos compradores compulsivos y compradores por moda, esos que llegan a comprar solamente porque está en oferta sin saber si realmente tendrán un uso para aquel bien que adquieren. Los que me conocen dirán que viniendo de una familia de comerciantes mis afirmaciones son descabelladas pues van en contra de la forma de ingreso de mi familia; vuelvo y repito, no estoy en contra de que la gente compre, sino por el contrario, que compren mesuradamente para satisfacer sus necesidades.
Una técnica muy buena para poder medir qué cosas comprar es el ‘costo por uso’. Es una fórmula muy sencilla, se toma el precio del producto a pagar y se divide entre la cantidad de veces que uno piensa utilizarlo. Voy a dar un ejemplo personal para ilustrar este caso: Para correr utilizo audífonos “Bluetooth” pues es mucho más cómodo que tener el cable brincando con uno mientras corre, a pesar de que en el mercado hay audífonos muy baratos, el precio de estos está alrededor de los $100: Estos son los segundos audífonos de este tipo que compré y por la experiencia pasada me di cuenta de que los voy a utilizar mucho más de 600 veces.
Para sacar el costo por uso solamente divido el valor total ($100) entre la cantidad de veces que pretendo utilizarlo (600), dando el resultado del costo por uso (100/600= 0.17) cada vez que los uso me cuesta 17 centavos. Ese valor indicará si vale la pena la compra o no, basado en mis ingresos y el dinero disponible para gastar.
Este método lo puedes utilizar para cualquier cosa, si vas a comprar un televisor, calcula cuánto costará cada vez que lo uses. Haz un análisis de las necesidades que este televisor cubre y una comparación entre lo que vale y lo que cuesta, teniendo presente que el valor son los beneficios que obtendrás de este. Haciendo este análisis incluso podría ser que te convenga comprar un producto de mayor precio pero que realmente cubra tus expectativas a buscar siempre lo barato, pues “lo barato sale caro”. Nuestra sociedad nos lleva también al consumismo, y esto ha sido toda la vida. Hay gente que, aunque no tenga la forma, trata de aparentar tener más de lo que realmente posee, mucha veces lo hace por tener cierto nivel de estatus.
Recuerdo, hace ya varios años, cuando un amigo mío andaba con el control remoto del televisor en el bolsillo y cada vez que podía simulaba que era un teléfono celular y que estaba teniendo una conversación muy importante, que falso y ridículo se veía.
Un factor que incentiva el consumismo es la proliferación de las tarjetas de crédito. Hoy día, con solo decir sí en una llamada telefónica tienes al día siguiente un ‘plastiquito mágico’ que pasas y obtienes lo que quieres, claro que también obtienes una deuda, con intereses y todo: Las tarjetas de crédito son una buena herramienta pero, como todo en la vida, hay que saberlas usar. No dejemos por ejemplo que la moda nos lleve a un consumismo galopante, he conocido personas que se compran un par de zapatos para usarlo solo una vez, otros que para cada fiesta que van deben llevar un traje nuevo, gente que compra sin control solo para desestresarse, eso es el consumismo.
El más clásico ejemplo de consumismo es el famoso “[B]Black Friday[/B]”, donde la gente se desespera por comprar artículos más baratos y que realmente ni siquiera saben para qué lo compran. Son víctimas de un tipo de histeria colectiva muy parecida a los comportamientos que hay cuando se está en un estadio viendo un juego, hay una situación de crisis inesperada o que el caos se desata en la calle; igual que gente que se contagia al ver a otros que están saqueando. Ellos también lo hacen y luego se arrepienten, preguntándose ¿por qué? Así, el comprador compulsivo, víctima del consumismo, al final se arrepiente y se pregunta ¿por qué? ¿Por qué gastó su dinero en cosas innecesarias?
Te invito a ser un comprador consciente en vez de ser un comprador compulsivo o consumista. Analiza si necesitas lo que vas a comprar y planifica tu compra, trata siempre de mantenerte dentro de tu presupuesto y evitarás dolores de cabeza y ansiedad innecesaria.