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El consumo de licor

Por: Redacción 31/10/2015

Monseñor Emiliani, tengo un negocio de licor que nos ha dado para vivir en los últimos 15 años.  Con el tiempo lo hemos agrandado y la clientela es abundante.

...EL ALCOHÓLICO YA NO ES LIBRE. NO PUEDE DEJAR DE BEBER. LO QUE TIENE LO GASTA CONSUMIENDO LICOR. SE OLVIDA DE SUS HIJOS, ESPOSA Y TODOS SUS COMPROMISOS. SE HACE GROSERO Y AGRESIVO.  MUCHOS DE LOS CRÍMENES CAUSADOS POR PELEAS Y LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO SON PROVOCADOS POR EFECTO DEL LICOR EN LAS PERSONAS.

Hemos hecho un pequeño restaurante al lado, ya que compramos una casa y el terreno de un vecino. Nunca nos ha faltado gente en el bar o cantina.  Yo soy la dueña y un hermano mío lo administra. Pero ya él se está cansando y quiere dejar este negocio.  De hecho hizo un cursillo de cristiandad y salió dispuesto a renunciar. Yo le he pedido que aguante un poco hasta que consiga a otra persona.   Pero cuando hemos hablado él me ha hecho pensar.  Yo no lo frecuento mucho, solo cuando voy a revisar cuentas o hay que reparar algo de la infraestructura. Sí me he metido más en el restaurante y me gusta incluso cocinar cuando puedo. 

En los primeros cinco años   de la cantina sí estuve muy pendiente de todo y pasaba mucho tiempo en el negocio, pero una de las razones de no ir frecuentemente es porque la gente grita mucho, dicen palabras soeces y hasta se pelean. 

De hecho no es un ambiente bonito. En eso tiene razón  mi  hermano quien ahora   me dice que venda esa propiedad y no me dedique   más a eso. Yo creo que desde que   hizo el cursillo se hizo muy radical en sus posturas. Es una herencia de  mi  padre, quien tenía tres cantinas. Sí me dijo antes de morir que no era negocio para una mujer, pero que me daría para vivir. Por eso  mi  hermano menor lo administraba.   Soy madre soltera y tengo dos hijos y les tengo prohibido entrar allí. El negocio es bueno realmente. No estoy dispuesta a venderlo, pero últimamente me siento inquieta y quiero escuchar su consejo.

 Estimada señora, quiero añadir algo más al análisis que ha hecho del ambiente de su cantina. Allí muchos han dejado el "pan de sus hijos" entre las botellas, los chistes vulgares y las borracheras. Otros han gestado su alcoholismo crónico y han perdido familia y empleo y ahora son unas piltrafas humanas. Algunos han salido de noche para sus casas, beodos y mal olientes y han querido a la medianoche tener intimidad sexual con sus esposas y al negarse ellas, las han golpeado y han armado un escándalo despertando a los hijos.

 No puedo negar que para algunos ha sido el único refugio y consuelo para sus penas, fracasos y soledades. Para otros, un momento de descanso y convivencia con amigos. Estos últimos saben beber con control e irse cuando es el momento. Pero no son la mayoría.   La invito a que vuelva a su cantina y esté cinco días seguidos toda la tarde y la noche para que vea la realidad. Por algo su hermano quiere dejar el negocio. Cuando uno tiene un encuentro con el Señor, profundo y sincero, ve las cosas con más claridad y se encuentra con la verdad. Y la verdad es esta: ustedes son cómplices de la   desgracia de mucha gente. ¿Qué son libres los que van a la cantina? ¿Qué nadie los obliga a   beber? Que ustedes pagan sus impuestos y cumplen la ley?sí, pero que sepa que el alcohólico ya no es libre. No puede dejar de beber. Lo que tiene lo gasta consumiendo licor. Se olvida de sus hijos, esposa y todos sus compromisos. Se hace grosero y agresivo.

 Muchos de los crímenes causados por peleas y de los accidentes de tránsito son provocados por efecto del licor en las personas. Cantidad de gente ha muerto atropellada por automóviles manejados por borrachos, y muchos conductores han fallecido por lo mismo. El alcohol es la peor de las drogas porque se vende libremente, se promueve en la publicidad y está en todos los eventos. Venda ese negocio e invierta en algo más productivo. Puede ampliar su restaurante o fundar otro en otra parte de la ciudad. Quedará su conciencia libre de culpa de ahora en adelante.

  Usted misma no se siente bien estando en ese negocio por las cosas que ve, lo cual prueba que no es un lugar digno. Si para usted no es adecuado estar, tampoco para nadie. La Iglesia no prohíbe beber ni que se vaya a un bar, pero sí está en contra de la embriaguez por el daño moral y físico que hace en las personas. Hoy  día es mejor no promover el consumo de licor por las tristes consecuencias que trae. Solo piense en las familias de los alcohólicos. Dios la bendiga y la ilumine en su decisión y recuerde que con Él somos invencibles.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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