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El cuento de siempre


Los gremios docentes nuevamente lanzan sus amenazas de huelga nacional. Se trata del mismo libreto desfasado y poco constructivo de todos los años.

El escenario y el argumento es el mismo. Las reuniones en asamblea general, las consignas de siempre, las marchas y las amenazas que terminan ineludiblemente en llamados a huelga.

La fecha elegida para este año es el próximo jueves 23 de junio. Ese día se cumplirá nuevamente el ciclo de presión, con los mismos dirigentes, las mismas ideas y los mismos métodos caducos de lucha.

El gremio magisterial es el que genera más inestabilidad en el país todos los años; sus protestas y paralizaciones son casi un ritual.

Se resisten a todo cambio en el sistema educativo del país y utilizan para ello, lo más sagrado que tiene el país: los jóvenes estudiantes.

Este año agregaron al recurrente “pliego de peticiones”, el reintegro a sus puestos de docentes que han sido denunciados por presunto acoso sexual a estudiantes.

Definitivamente que la dirigencia magisterial debe buscar temas más edificantes por los cuales luchar, y no pretender que la Procuraduría de la Nación y el Ministerio de Educación dejen de hacer sus pesquisas.

Separarlos del cargo y permitir que las investigaciones avancen sin presiones y cumpliendo con el debido proceso, es lo más adecuado.

Los padres de familia, el MEDUCA y la sociedad en general están convencidos de que este es el mejor camino a seguir, y la dirigencia docente debiera asumir la misma posición.

En medio de las protestas estériles de los educadores, la educación nacional sigue hundiéndose cada vez más, con resultados que avergüenzan a muchos.

Es hora ya de que los docentes entiendan que el sistema educativo no es su rehén y de que no deben utilizar a nuestros estudiantes como objeto de presión para obtener sus exigencias.

Nadie dice que no tengan aspiraciones y que luchen por lo que consideran justo, pero sería prudente que usen métodos más productivos y edificantes.