¡El CXII aniversario de la República!
Con motivo de tan significativa fecha patriótica, dedicamos este sentido mensaje a la juventud panameña como estímulo de superación nacionalista. En el Mes de la Patria, invitamos a nuestros compatriotas a que hablemos del presente y del porvenir. Pero no solamente en términos económicos y materiales, sino también con respecto a la formación de nuestros recursos humanos y, sobre todo, la formación espiritual.
¿Cuál es la aspiración, padres de familia, de cada uno de ustedes, sobre el futuro de sus hijos? Podemos adivinarlo: que sean hombres y mujeres de bien, ante todo; que recorran noblemente su camino en la vida para que puedan estar siempre orgullosos de ellos y de ustedes. Quieren su felicidad, pero no a trueque de su decoro. Pensamiento recto y limpia conducta; conducta en consonancia con el pensamiento: ese ha sido sin duda, su querer. Eso mismo anhelamos nosotros; por ello, su celo se identifica con el nuestro.
EL TRIUNFO AL QUE DEBEMOS ASPIRAR REQUIERE ESFUERZO, FIRMEZA DE CARÁCTER, CONSTANCIA, HONESTIDAD. SOLO ASÍ LOGRAREMOS LA ENTRAÑABLE SATISFACCIÓN DE VIVIR UNA VIDA ALTIVA, INDEPENDIENTE, DECOROSA, DIGNA DE SER VIVIDA.
Nuestra inquietud existe porque vivimos en una época en la que son muchas las cosas que se oponen a nuestro empeño de orden educativo. Ni la honestidad de procederes ni los auténticos sentimientos cristianos brillan ahora esplendorosamente, como antaño, para que pudiéramos tornarnos confiados y borrar todo escepticismo. Pero no nos ha faltado la fe en la obra en que estamos empeñados y esa fe es la que nos mantiene y nos mantendrá entusiastas hasta el fin.
Confiamos en la fuerza potencialmente positiva de la juventud y por eso nos importa, y mucho, la formación de las nuevas generaciones a través de un proceso de educación integral.
Vivir es, ante todo, manifestar las facultades de actuar, de servir. La incapacidad de servir es, en cierto modo, la muerte.
La vida es interesante cuando le damos un sentido espiritual, cuando una ilusión la alienta y ponemos nuestra acción en marcha hacia ella.
CIERTOS ESTAMOS, COMPATRIOTAS, DE QUE SÍ ES LEGÍTIMA NUESTRA COMÚN ASPIRACIÓN DE OBTENER HOLGURA ECONÓMICA, PERO NO HA DE SER MENOR NUESTRO ANHELO DE LOGRAR LA CONQUISTA DE NUESTROS IDEALES ESPIRITUALES.
Adquirimos sentido de propósito cuando logramos vivir en los demás. Nada como la labor de la escuela para darnos esta íntima fruición. Es en la escuela donde se siente palpitar el espíritu y el corazón de las nuevas generaciones, y en donde el anhelo de servirlas llega a su máxima intensidad.
No son los modernos edificios de nuestras ciudades ni sus grandes empresas y negocios ni los novedosos equipos tecnológicos lo que mayormente halaga nuestro pensamiento. Es el espíritu que ha dado vida a todo ello y que ha permitido la recta formación de las juventudes que por nuestras escuelas han pasado, lo que nos llena de euforia y optimismo. Ciertos estamos, compatriotas, de que sí es legítima nuestra común aspiración de obtener holgura económica, pero no ha de ser menor nuestro anhelo de lograr la conquista de nuestros ideales espirituales.
El triunfo se puede obtener por oscuros caminos, mas no sería un triunfo que dejara en paz nuestras conciencias y en pie el íntimo orgullo de ser hombres y mujeres de bien. El triunfo al que debemos aspirar requiere esfuerzo, firmeza de carácter, constancia, honestidad. Solo así lograremos la entrañable satisfacción de vivir una vida altiva, independiente, decorosa, digna de ser vivida.
La juventud debe ser generosidad, impulso noble, sana alegría, ilusión de vivir, carencia de odio y de rencor, y ha de ser también disciplina física, intelectual y moral, reflexión, amor por el estudio, preparación para el futuro. Inculcando así a nuestros jóvenes, es concienciarlos y hacerlos responsables de su maravillosa misión de creadores de su propio porvenir y del porvenir de la patria.
El futuro de la nación panameña depende de la formación que debemos, a través de un proceso de educación integral, a nuestros jóvenes para que piensen en Panamá. Su primer deber patriótico es tener conciencia clara de lo que es nuestro país. Para ello necesitan conocerlo. Conocerlo en sus realizaciones, en su potencialidad, en su historia. Así, ulteriormente, podrán entrar al combate de la lucha por una vida mejor con espíritu generoso, con la conciencia limpia, con el sentido de la propia dignidad, con ánimo de concordia y tolerancia aprendido en nuestras escuelas.
¡Es nuestro compromiso con la democracia, con el pueblo y con la patria!