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El decreto ejecutivo de la discordia

Por: Redacción 02/09/2013

Paulino Romero C / Pedagogo, escritor, diplomático (opinion@epasa.com) / -

Muchísimas razones pueden apoyar la idea de que, en nuestros días, Panamá merece, de parte del mundo civilizado, la más atenta estimación. País de grandezas por su posición geográfica como por su historia casi totalmente épica. Panamá ha sido durante varios siglos un lugar de actualidad. Su Canal interoceánico es una de las maravillas del mundo. 75 años de lucha, con renovadas fuerzas espirituales y morales de varias generaciones sirvieron para lograr, con inteligencia y diplomacia, mediante los Tratados Torrijos-Carter de 1977, la transferencia del Canal a Panamá, su legítimo dueño, el 31 de diciembre de 1999.

Por supuesto que el desarrollo de la educación en Panamá, durante ese lapso, contribuyó a la más grande conquista de nuestra historia republicana: la transferencia del Canal y la recuperación de nuestra soberanía en todo el territorio nacional. Comencemos, pues, señalando que por encima de todo fin limitado, la escuela debe realizar un ideal universal: el desenvolvimiento de la plenitud humana, la conquista de un magnífico equilibrio entre espíritu e instinto, idea y sentimiento, disciplina y libertad, capacidad contemplativa y capacidad de acción.

Al iniciarse el “régimen de mando personal” (2009-2014) -igual que hicimos con el anterior gobierno de Martín Torrijos (2004-2009)- recomendamos al Meduca realizar un Congreso Nacional de Educadores, al que concurriera la mayor parte de educadores de todo el país, de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá y de muchas otras importantes instituciones docentes, a fin de discutir con los verdaderos actores del proceso educativo (maestros y profesores), para conocer la posición del magisterio panameño frente a los grandes problemas de la educación y del país. ¿Qué mejor oportunidad para un ministro o ministra de Educación iniciar su difícil tarea, en comunión con los docentes e inaugurar el diálogo permanente con ellos?

Infortunadamente, no tuvimos éxito en ninguno de los dos intentos. En la administración del presidente Torrijos, la nación tuvo cuatro ministros de Educación, cuyos resultados son bien conocidos por todos los ciudadanos. En el caso del actual “Régimen de mando personal” (2009-2014), con la misma persona como ministra única (ajena a las actividades docentes y pedagógicas), lleva cuatro años en sus funciones como tal. Implantó un sistema administrativo autocrático; de confrontación con algunos gremios docentes, de medir fuerzas, de pendencia y de corte eminentemente autoritario. Ha rehuido siempre el “diálogo” con los educadores y se ha amparado en su acostumbrado “monólogo” a través de la radio y la televisión, medios que la periodista/ministra domina por su condición de tal, y que habilidosamente aprovecha para la “manipulación mediática”.

El Ministerio de Educación (Meduca) ha introducido algunos cambios en el sistema educativo durante el último cuatrienio (2009-2013): la transformación curricular y algunas medidas de orden administrativo, sin tomar en cuenta a los gremios magisteriales. El “Decreto Ejecutivo de la discordia” N.° 920, que reglamentaba la administración y el servicio de las “escuelas modelo”, sumado a variadas reclamaciones de los docentes referentes a despidos injustificados, mejoramiento salarial, sistema de selección de nombramientos y otros, han mantenido y aún mantienen un clima de zozobra e intranquilidad en el sistema educativo panameño desde hace ya cuatro largos años.

La tónica de los últimos meses se volvió a vivir a partir del día martes 30 de julio de 2013, cuando los educadores decretaron una huelga que se prolongó por varias semanas, y que felizmente terminó el 25 de agosto del mismo año, en virtud de un acuerdo entre el Meduca y los gremios docentes huelguistas. Justo es reconocer la participación activa de la Asociación de Educadores Veragüenses (Aeve), cuya dirigente Prof. Yadira Pino ¡demostró tener decoro y dignidad, firmeza y perseverancia, sin claudicar en sus nobles propósitos de reivindicación docente!

La obra realizada por el Meduca ha sido y es respaldada por algunos sectores de opinión. En amistoso frente unido la apoyan los epígonos y albaceas teóricos del actual Gobierno y ciertos grupos de empresarios. Los primeros por lealtad a un pasado que condicionó definitivamente su manera de pensar; los últimos, propiamente por motivación empresarial.

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Jueves 13 de agosto de 2026