El delito: ¿un gran negocio?
En Panamá la inseguridad va de la mano con el crecimiento y desarrollo que experimentamos. Es signo patognomónico los graves problemas sociales de los panameños y el tratamiento equívoco que se les brinda a aquellos que delinquen y son sancionados y sobretodo a nivel de menores. Cada día experimentamos crímenes, secuestros, robos, violaciones y todo tipo de delitos que hacen que los panameños nos sintamos totalmente inseguros y tratemos de mejorar esta situación mediante el uso de compañías de seguridad, dispositivos electrónicos de control de ingreso a las barriadas, cercas electrificadas y otras con alambradas cortantes, lo que definitivamente va generando un auge en lo que el criminólogo noruego Nils Christie llamó la “Industria del delito”. Este gran criminólogo nos participa que la caldera de estos problemas radica en las diferencias de clase y la inequidad por lo que él asegura que hay que mejorar las condiciones generales de la población como una medida contra la criminalidad. Hay que mejorar el sistema de modo a que reciban todos los servicios públicos, procurar empleo, y que la canasta básica sea asequible a todos los ciudadanos. La situación de inseguridad en todo sentido permite la conversión de estas áreas en “zonas de riesgo”, en las cuales sus pobladores puedan asumir debido a las circunstancias, conductas delictivas. En todos nuestros países cada vez que existe un aumento en la criminalidad o se realizan crímenes atroces, se incurre en el aumento de las penas o en políticas de mano dura e inclusive “la pena de muerte” como sanción electiva.
Si nuestras cárceles no ofrecen instalaciones humanamente adecuadas para recibir a los infractores de la ley, y si no existen excelentes programas de Resocialización, las mismas definitivamente se convierten en excelentes Escuelas para el crimen y lo que estamos impulsando es la capacitación y especialización del delito en nuestros convictos. La cárcel de por sí es una sanción que separa al individuo de la sociedad y lo aisla, pero que sin embargo debe ser en condiciones adecuadas que le permitan obtener el conocimiento y la instrumentación adecuada para ser socialmente funcional y no reincida en la comisión delictiva. ¿Por qué se dan los motines y reyertas dentro de los penales? Sencillamente porque las condiciones allí existentes son infrahumanas puesto que el hacinamiento y el ocio, los inducen a la violencia y a la criminalidad.
Ahora, es una fría realidad que parte de nuestros ingresos los destinamos a Seguridad, mientras que en nuestras cárceles los infractores reciben mayores conocimientos para ser mejores criminales. Así la Industria del Delito como la llamó Nils Christie crece dentro y fuera de las cárceles procurando el mercado de la seguridad en los ciudadanos.
*Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá (UP).
