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El derecho laboral y el trabajo

Por: Redacción 10/08/2015

En la década de los años ochenta y noventa del siglo pasado, las ondas expansivas del modelo neoliberal y su influencia fue y sigue tan fuerte, al punto que algunos adláteres de estas visiones de apostasía del reinado del mercado llegaron a sostener y vender la idea de que el derecho en su modalidad social y en especial el derecho del trabajo tenía sus días contados, y apostaban a la ley del mercado como el regulador por excelencia y casi único de las relaciones de trabajo y del mismo trabajo. Categorías como la del trabajador se pretendió sustituir con la de colaborador o socio.

JUSTO RECONOCER EL PAPEL JUGADO POR LA OIT Y LA IGLESIA CATÓLICA, QUE CON SUS ENCÍCLICAS PAPALES, Y QUE HASTA EL DÍA DE HOY, MANTIENEN UNA LUCHA ÉTICA CON ESA FORMA DE CAPITALISMO SALVAJE E INHUMANO, QUE REDUCE AL INDIVIDUO A UNA COSA.

En esa perspectiva, no faltaron algunos que llegaron hablar de reglamentación laboral y de reducir el ámbito sindical y de la negociación colectiva, al museo de las antiguallas o reliquias históricas y colocando al individuo trabajador como el único capaz, en el marco de una relación de trabajo, de redimensionar positivamente las condiciones donde se desenvuelve la actividad laboral.

...AHORA QUE SE HA INSTALADO LA COMISIÓN TRIPARTITA PARA ABORDAR LO PERTINENTE AL SALARIO MÍNIMO, LOS TRABAJADORES TIENEN QUE PREGUNTARSE, SI EN EFECTO HAN PARTICIPADO DEL CRECIMIENTO Y DESARROLLO QUE HA TENIDO EL PAÍS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS Y, SOBRE TODO, SI EL CONCEPTO O LA CATEGORÍA DE SALARIO MÍNIMO LEGAL, DEJA POR FUERA A MILES Y MILES DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS.

Justo reconocer, que tales intentos des reguladores, si bien se abrieron paso, lo hicieron con la resistencia de un sindicalismo que no estaba dispuesto volver la rueda de la historia hacia atrás y defendieron los avances logrados en cuanto a organización y humanización de la relación laboral y el derecho que lo expresa y regula.

Justo reconocer el papel jugado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Iglesia católica, que con sus encíclicas papales, y que hasta el día de hoy mantienen una lucha ética con esa forma de capitalismo salvaje e inhumano, que reduce al individuo a una cosa.

Panamá y los trabajadores y sus organizaciones no escaparon a la influencia de esas ondas de capitalismo salvaje, des- reguladoras del contrato de trabajo y en consecuencia se flexibilizó todo lo relativo al despido, salarios caídos y con el cuento de la judicialización de la justicia, excluyeron la participación de los trabajadores. Se llegó al extremo de flexibilizar la convención colectiva.

En ese contexto, se le dio prioridad al contrato limitado o determinado de trabajo.

Venimos de vuelta; la realidad ha propiciado la necesidad de un cambio cualitativo y ha tomado fuerza en el mundo la categoría del trabajo decente, que éticamente prioriza la condición humana del trabajador al punto que en otras latitudes se viene teorizando la categoría trabajo como un derecho socionatural.

Correcto mencionar, que en nuestro medio ya existe bibliografía que aboga por el respeto de las garantías fundamentales en la relación de trabajo e igualmente demandando una redimensión de la negociación colectiva a la realidad de un mundo que cambia a una gran velocidad y que frente a la lentitud de la norma jurídica, que sea el ente o instrumento creador de normas laborales.

Lamentablemente, tenemos que decir que en nuestro medio no se tiene conciencia de esta realidad. Por un lado, madurez sindical y por el otro, una especie de conservadurismo y miedo de los empleadores de sentarse a dialogar vía negociación este universo de contenidos.

Llamo la atención, ahora que se ha instalado la Comisión Tripartita para abordar lo pertinente al salario mínimo, los trabajadores tienen que preguntarse si en efecto han participado del crecimiento y desarrollo que ha tenido el país en los últimos años y, sobre todo, el concepto o la categoría de salario mínimo legal, deja por fuera a miles y miles de trabajadores y trabajadoras.

A manera de síntesis, señalo, que mientras exista el capitalismo, su expresión más diáfana, el mercado, existirán el derecho de trabajo y los sindicatos.

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Viernes 31 de julio de 2026

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