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El derecho penal y la protección social

Por: Redacción 21/12/2016

 

"El derecho es un proyecto de paz entre los hombres. El derecho penal, en consecuencia, es una parte de ese proyecto de paz". Carlos Blanco Lozano.

 

Revisaba lecturas jurídico-doctrinales de la década pasada y quise contrastarlas con este hoy de inmundicia esparcida por los tribunales y acerté al recordar la frase de Concepción Arenal que dice: "¿Piensa un juez que condena a un reo a presidio que le condena a desmoralizarse más?". Esto que era en España discusión de sabios, al parecer, en nuestra "S" acostada no implica otra cosa que lectura para congresos y engaños discursivos. Ni un solo jurista respetuoso del Contrato Social hay en nuestra Corte Suprema de Justicia o el Ministerio Público. Amalgamados en un corcho hundido en el corazón de nuestro sistema judicial estos procónsules de la ignominia hacen de sus resoluciones la hoguera por la que los cuerpos inermes de todos los que nos oponemos al estado putrefacto actual debemos pasar.

Utilizan esa sección oscura llamada "interpretación" para balbucear sandeces y acrisoladas frases sin mayor contenido que el plagio del eunuco intelectual. Pero se sienten felices y en casos graves hasta contentos. ¿De qué me pregunto? Y debo decir, que de colocarnos las esposas, luego de quitarse la venda de los ojos y ajustarla en nuestra boca. Festín y feria de los idólatras del poder.

Como ciencia, el derecho penal tiene funciones preventivas y represivas con las cuales, dice H. H. Jeschek, "se protege la convivencia humana". Eso tal vez será en Alemania, porque entre nosotros este instrumento es utilizado para mancillar reputaciones y apedrear a la decencia como si asistiéramos a un montaje teatral. Nosotros los abogados debiéramos ser encaminados al cadalso donde guiamos a nuestros clientes cuando dejamos de advertirles que para lograr el fin de la justicia distributiva se hace necesario dejar de votar cada cinco años por el primer insensato que nos dice que lo anterior es malo, porque luego de 26 meses de complaciente unión lo sacaron del partido.

Los niños, mujeres y ancianos son víctimas en nuestros hospitales que carecen de insumos, especialistas y medicamentos. Los asalariados, ovejas esquilmadas cada quincena al recibir migajas por su esfuerzo de producción. Los empresarios somos utilizados como excusa perfecta y perpetua ante la ineptitud de los honestos inútiles. Los estudiantes guiados al acantilado del paro y la ociosidad. Así las cosas, no hay derecho y, por ende, carecemos de medios para protegernos y lograr la paz. Sigamos amilanados viendo a la selección ilusionada con el mundial, en tanto los déspotas ilustrados terminan de saciarse con las entrañas mismas de la institucionalidad democrática y el Estado de derecho.

Abogado

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Miércoles 15 de julio de 2026