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El desarrollo de la cultura en Panamá

Por: Redacción 18/09/2013

Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / medico

Hace muchos años, la cultura de los panameños era diferente a la que vemos ahora, ya que privaban el respeto, los buenos modales y la decencia. Con el tiempo, hemos perdido esas cualidades hasta que llegamos a no respetar a los mayores, a hablar en un tono de voz que hiere los oídos de quienes escuchan las conversaciones y privan las palabras llamadas sucias sin importar quiénes están presentes, si son niños, damas o mayores. Y esto lo vemos a todo nivel social, no solo entre personas humildes, que tal vez tienen más cultura que otros, sino también entre gente socialmente elevada. Y me pregunto hasta cuándo soportaremos vernos envueltos en esta falta de cultura en el trato diario entre los panameños.

Si hablamos de la cultura como el desarrollo de la buena música, de la lectura seria, de los conocimientos de pintura, escultura y los clásicos, vemos con agrado el adelanto que notamos en ese campo. Cuando llegué a la escuela Normal de Santiago, tenía apenas 12 años; la directora era doña Débora H. de Ayala y una de sus preocupaciones era enseñarnos cultura sobre todas las cosas. Recuerdo que organizó una orquesta compuesta por alumnos/as del plantel y cada 15 días, los sábados en la noche, nos reunía en el aula máxima a escuchar conciertos de música clásica, lo que iba respaldado por la enseñanza de la mejor profesora de música que he conocido y que nos enseñaba todo lo relacionado con los clásicos y su música. Desde entonces aprendí a conocer y apreciar la música clásica y con el profesor Cabal, quien nos daba clases de dibujo, aprendimos a familiarizarnos con la pintura.

Esto dejó de verse en las escuelas, que es donde debe enseñarse la cultura para tomarla desde niños, hasta llegar a no apreciar la buena música ni las artes en general. Afortunadamente, durante los últimos años, ha vuelto a desarrollarse esa cultura en Panamá. De contar con un solo teatro en la ciudad, hoy tenemos varios que cada día se llenan de más espectadores y el gusto por el mismo ha ido creciendo bastante. Contamos con espectáculos de óperas, de conciertos, de ballet, de exposiciones de pintura y escultura en los que encontramos gran cantidad de personas en busca de conocimientos y de apreciación cultural, para bien de nuestro país.

Lamentablemente, los medios de comunicación radial y televisivos no cuentan con programas culturales; la música que se escucha y los programas que se ven dejan mucho que desear, sobre todo en cuanto a cultura se refiere.

No hay una sola emisora de radio que presente música clásica o, aunque sea, música suave o ligera que agrade al oído, así como poquísimos programas culturales que despierten ese deseo de aprender. Algunas personas me preguntan por qué escucho tantas noticias, porque hasta estas son mediocres. Les respondo que me acostumbré a escuchar radio y que, a falta de buena música, por lo menos aprendo por dónde anda o se mueve la situación del país, y a veces tengo que apagarlo porque las noticias de violencia son las que privan, y de media hora de noticias, 25 minutos son casos policiales.

Afortunadamente, miles de personas andan en busca de espectáculos culturales y hoy vemos que se llenan los mismos con la presencia de los que buscan en qué entretenerse y cómo llenar ese espacio cultural que tanta falta hace. Me agrada ver familias enteras, desde niños hasta los padres, asistiendo a esos lugares para inculcar a los infantes el deseo cultural de cualquier clase.

Me alegra ver este desarrollo cultural que tenemos actualmente y hago un llamado a los medios radiales y televisivos para que mejoren sus presentaciones y, en vez de presentarnos novelas perversas, nos traigan óperas, ballet y otras demostraciones de cultura para que nuestro pueblo salga de eso que quieren darnos y verán que la respuesta será positiva para bienestar de nuestra niñez y juventud que está ávida de presenciar esos espectáculos hermosos en vez de los programas violentos y negativos que nos presentan ahora. Vamos a llevar la música clásica a los hogares y no que las familias tengan que corretearlas. Aumentemos la predilección por el teatro y otras manifestaciones culturales para que nuestro pueblo sea como el de otros países del continente y de Europa.

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