El descaro de las FARC
si hay algo que tienen los grupos de izquierda y comunistas es que mienten desde el principio. Al iniciar su lucha armada y al cometer cualquier acto. Tal es el caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en conocidas acciones armadas o secuestros como es el caso del periodista francés Romeo Langlois, capturado por el grupo y que ahora lo niega.
Las FARC mintieron en el caso del hijo de Clara Rojas, cuando dijeron que lo entregarían y el niño estaba en poder del Estado Colombiano.
Le mintieron al expresidente Andrés Pastrana que querían buscar la paz y realmente obtuvieron un territorio como paraíso de secuestrados en San Vicente del Caguán.
Mintieron cuando negaron que colocaron un coche bomba en Chapinero a pocos días de iniciado el mandato de Juan Manuel Santos. Luego se descubrió que fueron ellos los autores del atentado.
Desde los fallecidos ‘Mono Jojoy’ y ‘Raúl Reyes’ hasta el hoy vivo ‘Timochenko’, mienten cuando hablan que defienden al pueblo colombiano.
La experiencia palpada es que las FARC es un grupo que no tiene argumentos ideológicos, aunque sí armados para seguir una pelea que nunca ganarán porque no tienen liderazgo en el país.
Claro, es obvio que la guerra es un negocio para ellos y otras personas que se enriquecen con la venta de armas, municiones, alimentos, sal y otras cosas usadas en un conflicto armado.
Desde los primeros balazos disparados por ‘Manuel Marulanda’ y ‘Jacobo Arenas’ en 1964 hasta la fecha, la poca simpatía que una vez tuvo el grupo, se convierte en temor y silencio en las pocas zonas que controla.
Tras recibir duros golpes del ejército contra sus comandantes, ahora la guerrilla recurre a la vieja táctica del secuestro, quizás para enviar mensajes internacionales y presionar por un diálogo de paz.
